Surazo

Con razón…

jueves, 30 de mayo de 2019 · 00:08

El poder debe ser realmente subyugante. Eso de que muchas personas estén pendientes de ti, de tus deseos… Imagino que es la razón por la que los políticos lo buscan tanto y, cuando lo tienen, no lo quieren soltar.

Pero el poder tiene otros atractivos y el que le sigue en fascinación es el dinero. Antaño, los políticos buscaban llegar al cargo por el sueldo que podían ganar con él. Ahora lo hacen tanto por el sueldo como por las coimas.

Para los políticos a tiempo completo, esos que solo se dedican a eso, la política siempre es dinero. Esa es la razón por la que buscan ser candidatos, aun a sabiendas que de no ganarán elecciones.

También antaño, los partidos políticos recibían financiamiento externo. Los de la derecha recibían dólares del imperio y los izquierdistas del bloque soviético —y eran dólares porque los rublos no tenían tanta aceptación—. Con esos recursos, muchos vivieron solo de la política. No trabajaban porque no necesitaban hacerlo… solo hacían política.

Hoy en día siguen recibiendo financiamiento externo pero, por los controles vigentes, lo disimulan de mejor manera.

El detalle es que en Bolivia, país con un nivel de pobreza que solo se aprecia en aquellos lugares donde no puede aterrizar el helicóptero del presidente, nuestros políticos —dignos herederos del astuto y bifacial Olañeta— encontraron la fórmula para que sea el mismísimo Estado quien financie sus actividades conspirativas.  

En virtud a ello, su participación en las elecciones de octubre está subvencionada.

El Estado boliviano ha asignado más de 35 millones de Bolivianos que serán distribuidos entre las organizaciones políticas que participarán en las elecciones.

El gobernante MAS, que goza de las mieles del poder y, además, recibe los aportes “voluntarios” de un determinado porcentaje de su militancia, aquella que trabaja en la administración pública, recibirá nada menos que 10,9 millones de Bolivianos; es decir, unos 2,7 millones de dólares, solo por participar en las elecciones.

Las restantes organizaciones políticas no se quedarán con las manos vacías. Cada una recibirá 2,3 millones de Bolivianos, al margen de lo que percibirán por la votación que obtuvieron en las últimas elecciones.

Así, se entiende por qué hay cada vez más interesados en conformar organizaciones políticas y, una vez que lo consiguen, que sean tantos los que quieren ser el número 1. ¿Renunciar a la candidatura?.. ¡jamás!.. eso equivale a renunciar a la plata.

El objetivo es el dinero porque, al final de cuentas, por la plata baila el mono. Lo demás es pura palabrería, propia de políticos altoperuanos, dignos (¿?) representantes del bifacial Olañeta.

Juan José Toro es Premio Nacional en Historia del Periodismo.

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