Juan José Toro

Justicia de colores

jueves, 5 de noviembre de 2020 · 00:08

Los colores no son colores. No son las tonalidades que apreciamos en las cosas, sino percepciones que son generadas en el cerebro de los seres humanos como consecuencia de las variaciones de luz que capta el sentido de la vista. En otras palabras, los colores son la luz descompuesta y traducida por nuestro cerebro.

Claro… hay percepciones comunes y, por eso mismo, existen colores primarios como rojo, azul y amarillo. La mezcla de estos dan como resultado las tonalidades restantes.

¿Solo los colores son el resultado de la percepción de los seres humanos? No. cada persona es un universo individual y percibe las cosas según su propia perspectiva. Por ello, la visión del mundo de una persona nunca será igual que la de otra, así sea su gemelo.

Las leyes surgieron con el propósito de poner orden en el caos. Si cada persona ve el mundo de una manera, ¿cómo se podría aplicar un concepto homogéneo de justicia? Para eso están las normas, para fijar qué se puede o no puede hacer, y para castigar las vulneraciones a las mismas.

La interpretación de las leyes, y su aplicación, es tarea de los jueces. Ellos deciden si una persona obró mal o no pero, para eso, tienen la medida de la ley. Interpretar la ley está librado a su buen saber y entender, pero eso no significa asumir posiciones según las circunstancias.

Si una conducta es delito en una fecha, lo seguirá siendo en otra, a menos que se haya modificado la ley que la tipifica como tal.

Pero lo que hemos visto en Bolivia, como consecuencia de los sucesos de 2019 y 2020, no es la interpretación individual y subjetiva de la ley por parte de los jueces sino una conducta claramente acomodaticia por parte de estos.

En 2019, tras la renuncia del entonces presidente Evo Morales, la calidad de este, y de otras personas, era una, acusados de la comisión de delitos, así que los jueces obraron en consecuencia: emitieron resoluciones para limitar sus actuaciones, ya sea mediante arraigos u órdenes de aprehensión.

En 2020, tras los resultados de las elecciones, la calidad de Evo Morales y esas otras personas ha cambiado, como por arte de magia. Ya no son los acusados por la comisión de delitos sino personas con las cuales se habría aplicado incorrectamente la ley. Por tanto, se levantan las restricciones fijadas en su contra.

¿Qué ha cambiado? ¿La percepción de las cosas por parte de los jueces? ¡No! Los delitos por los cuales fueron acusadas esas personas siguen siendo los mismos, y los jueces también, pero la conducta es distinta.

Lo que vemos es que la justicia boliviana no es imparcial ni ecuánime, sino que se pinta del color que le conviene. En 2019 se convirtió en verde y ahora ha vuelto a ser azul. 

Juan José Toro es Premio Nacional en Historia del Periodismo.

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