Juan José Toro Montoya

"Bolívar"

jueves, 27 de febrero de 2020 · 00:08

¿Lee periódicos la gente durante los carnavales? Como la respuesta es sí, este artículo va dirigido a esos pocos que lo hacen, esa minoría que tiene mejores cosas que hacer y, seguramente, ha reducido su consumo de televisión a la programación a la carta.

Ellos saben que Netflix, una de las plataformas de películas y series, tiene entre sus ofertas a “Bolívar”, la serie biográfica producida por Caracol Televisión que hizo noticia porque, poco antes de estrenarse, provocó la reacción visceral de Nicolás Maduro que echó pestes contra ella. “Cuántas mentiras, difamaciones y basura pondrán allí”, dijo y le dio la espalda. No obstante, poco después, dijo que la vio toda, expresó su complacencia y pidió disculpas por su impresión inicial.

Con ese antecedente, es preciso preguntarse si vale la pena ver una teleserie de 60 capítulos con casi una hora de duración para cada uno. Sí y no. Sí para los que quieren entretenerse, olvidar un momento la realidad en la que los presidentes solo dicen estupideces y, de paso, cultivar un poquito el cada vez más escaso civismo. No, si lo que se busca es aprender historia.

Y es que lo primero que debe quedar claro es que “Bolívar” es un programa de televisión, un producto pensado más para el entretenimiento que la instrucción. A partir de ahí, hay que ser indulgentes y admitir sus aciertos, que los tiene, y no concentrarse tanto en sus terribles errores.

La producción televisiva es un acierto. La serie tiene un vestuario irreprochable y una ambientación tan creíble que es posible transportarse a la América española de fines del siglo XVIII y principios del XIX, cuando la invasión francesa a España desencadenó los acontecimientos que terminaron con la independencia de las colonias sudamericanas. Así, es posible entender la sacrificada empresa que fue expulsar a los españoles o, si se quiere, independizarse de ellos.

Pero ese colosal esfuerzo choca con las excesivas licencias que se toman los guionistas y, en su afán de hacer que la serie sea una adictiva telenovela, transformen hechos históricos, inventen falsos y hasta incurran en discriminación.

A Bolívar se lo deifica hasta un nivel panfletista. Se le admite sus debilidades, como su excesivo gusto por las mujeres, pero se pasa por alto muchos de los episodios vinculados a esa inclinación. Se hace justicia al romance con María Teresa del Toro pero se revuelca el de Pepita Machado y sublima el de Manuelita a niveles fantasiosos.

Para mi área de estudio, la serie se aplaza con la referencia al hijo del Libertador y, por si eso fuera poco, se limita a Bolivia a menciones de una tierra lejana. En los hechos, la hija predilecta de Bolívar no cuenta en esta serie y eso es suficiente para que los bolivianos no tengamos motivo para verla.  

      

 Juan José Toro es Premio Nacional en Historia del Periodismo.

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