Juan José Toro Montoya

Los monos de Evo

jueves, 5 de marzo de 2020 · 01:37

Ni The Washington Post ni el Massachusetts Institute of Technology (MIT) dijeron, jamás, que no hubo fraude electoral en Bolivia.

El artículo titulado “Bolivia descartó sus elecciones de octubre como fraudulentas. Nuestra investigación no encontró ninguna razón para sospechar fraude” es precisamente eso, un artículo, una opinión expuesta por dos autores, John Curiel y Jack R. Williams, que no representa la posición del periódico. Ahora bien, el escrito ni siquiera se publicó en las páginas de opinión del diario sino en un espacio tematizado, un foro o, si se quiere, un blog alojado en el Post. El nombre del espacio es sugestivo, The Monkey Cage (Jaula de mono), o TMC, y en él está muy clara una advertencia: “TMC es un sitio independiente publicado actualmente aquí en el Washington Post”.

Y así como el artículo no es la opinión del Post, tampoco lo es del MIT porque Curiel y Williams no los representa. Ellos trabajan en el Laboratorio de Ciencias y Datos del MIT y eso es todo.

Para ponerlo sencillo, vea que el diario que usted lee ahora tiene una sección de opinión, en la que aparece este (mi) artículo. Lo que yo escribo aquí es mi posición sobre determinado tema, no es la del periódico. Que yo trabaje en uno de esos diarios, El Potosí, tampoco cambia las cosas. Mi opinión sigue mía, no es la de El Potosí.

El escrito de Curiel y Williams ha sido presentado como “análisis” pero no llega a esa categoría. Desde la OEA, que es acusada de haber mostrado un fraude inexistente, hasta expertos varios, han destrozado el artículo por sus muchas imprecisiones y falsedades.

¿Por qué, entonces, se publicó? Si vamos por la buena fe, no tendríamos que creer la versión de que se pagó por hacerlo, pero sí debemos apuntar la evidente relación entre los autores y Evo Morales.

En noviembre pasado, poco después de la renuncia de Evo y la posesión de Jeanine Añez, el Center for Economic and Policy Research (Centro de Investigación en Economía y Política), CPR, encargó la realización del “estudio” a Curiel y Williams. Así, la primera publicación fue en los espacios de la CEPR que no tuvieron demasiada repercusión por su escasa credibilidad. Fue en ellos que se publicó artículos de respaldo al gobierno venezolano generalmente escritos por Mark Weisbrot y Deborah James, ex directora de la Oficina de Información de Venezuela. ¿Algo más? En el CPR trabaja Guillaume Long, excanciller de Rafael Correa.

Por si eso fuera poco, Williams firmó en diciembre una petición contra la OEA y a favor de Evo. Son, entonces, sus monos, igual que cierta gente de la CIDH.

 Juan José Toro es Premio Nacional en Historia del Periodismo.

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