Juan José Toro Montoya

RSE en el Cerro Rico

jueves, 21 de octubre de 2021 · 05:08

Esta semana siguieron llamándome de varios medios para entrevistarme o simplemente hacerme consultas sobre el hundimiento del Cerro Rico. Una de las preguntas, que salió desde la redacción de El Deber, fue “¿cómo se soluciona este problema?”.

La pregunta está bien puesta si se toma en cuenta que una salida simplista al asunto sería paralizar todas las operaciones mineras en el cerro. Eso sería lo correcto, y constitucional, pero también irracional porque por lo menos el 80 por ciento de la economía potosina gira en torno a la minería. Frenar trabajos, entonces, sería un suicidio.

¿Qué hacer?.. No es difícil: la minería tiene que convertirse en una actividad amigable con el turismo.

Ahora existe la Responsabilidad Social Empresarial (RSE), que es una de las bases del desarrollo humano sostenible. Aplicándola correctamente, las cooperativas mineras de Potosí podrían seguir desarrollando sus operaciones en el Cerro Rico siempre y cuando estas se focalicen en las tres vertientes de la RSE: cuidado al medio ambiente, a las condiciones laborales de sus trabajadores y apoyo a las causas humanitarias. En esta última podemos acomodar al turismo porque se trata de una actividad económica que genera empleos y, por ende, ayuda al desarrollo de los pueblos.

En Bolivia todavía no entendemos la importancia que tiene el turismo, que representa importantes fuentes de ingreso en otros países. En España, donde estuve este año, el turismo aportará entre 66.435 y 77.273 millones de euros al Producto Interno Bruto de 2021. Son cifras altísimas, pero bajas si se toma en cuenta que ese país recién está volviendo a la normalidad.

A la gente le gusta viajar y cada vez busca más cosas nuevas. La idea de turismo ya no se limita a ir a tostarse a una playa. Los visitantes de hoy en día buscan variedad y Potosí puede ofrecer desde historia económica hasta conceptos todavía nuevos como la ruta de la plata.

Pero existe un detalle: Potosí no tiene aeropuerto internacional. Ningún gobierno se ha preocupado de dotarle de esa infraestructura y, desde hace un par de años, la gobernación está construyendo uno. O sea… la región está utilizando sus propios recursos para abrirse al turismo. ¿Qué espera el gobierno para aportar los 25 millones de dólares que comprometió para esa obra?

Sin esperar las migajas de la mesa del patrón, una normativa expresa para que las cooperativas comiencen a desarrollar RSE, a cambio de renovación de contratos, ayudaría bastante. Así, la paralización de trabajos se limitaría a la cúspide.

El Cerro Rico se está hundiendo y, en lugar de seguir encubriendo a las cooperativas mineras, es hora de aplicar soluciones inmediatas.

 

Juan José Toro es Premio Nacional en Historia del Periodismo.

 

 

 

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