Juan José Toro Montoya

Bolivia y las mentiras (VI) – Comenzar de cero

jueves, 30 de diciembre de 2021 · 05:08

Las mentiras en nuestra historia pueden encontrarse incluso en los tiempos más remotos.

El cronista Fernando de Montesinos, que murió en el siglo XVII, fue el primero en escribir que el Tawantinsuyo, que es más conocido como imperio incaico, se edificó sobre la base de las mentiras de sus gobernantes, que comenzaron cuando uno de ellos, Tupac Cauri Pachacuti, decidió eliminar la historia conocida hasta entonces y escribir una nueva. Para conseguir su propósito, ordenó que desaparezcan los códigos gráficos que existían entonces y no eran otra cosa que la escritura de los pueblos andinos.

¿Cómo logró desaparecer la escritura? Mandó matar a los amautas y a todos aquellos sabios que la conocían y la enseñaban. Una vez que todos los que conocían la escritura habían sido asesinados, inventó una nueva historia en la que los incas aparecían como hijos del sol. Esta historia ya no se escribía, sino que se transmitía oralmente.

La versión de Montesinos está en “Ophyr de España. Memorias antiguas, historiales y políticas del Perú y los Anales del Perú”, una obra que ha sido reputada de fantasiosa, pero fue la base para estudios posteriores realizados por investigadores como Dick Edgar Ibarra Grasso y Roy Querejazu Lewis. Estos dos, coincidiendo con las versiones de Carlos Ponce Sanjinés, llegaron a la conclusión de que, en efecto, hubo un momento histórico en el incanato en el que uno de sus gobernantes decidió reiniciarlo todo, comenzar de cero, a partir de una nueva narrativa que justifique el ejercicio hereditario del mando. La diferencia con Montesinos es que estos últimos señalan que el inca que habría ordenado el reinicio fue Pachacutec Inca Yupanqui, hijo de Huiracocha, que pasó a la historia con un nombre corto: Pachakuti.

Según Querejazu, entre los cambios ordenados por Pachakuti estuvieron el traslado de la capital al Cusco y la apropiación de una leyenda kolla, la de Manco Capac, a quien se le atribuyó la fundación de esa ciudad. “Se borró toda la historia anterior —apunta—. Desaparecieron de esta manera los periodos históricos correspondientes al reino kolla y al imperio de Tiwanaku correspondientes a los kollas o aimaras”.

Como los signos que expresan ideas, o escritura, permitían conservar la historia pasada, se la consideró peligrosa y fue la razón por la que se eliminó, y se convirtió a los pueblos andinos en ágrafos.

En otras palabras, Pachakuti hizo lo que el MAS pretende ahora: imponer una nueva narrativa, a partir de su propia visión, para que nosotros, los gobernados, aceptemos que ese partido permanezca indefinidamente en el poder.

Su intento de eliminar al periodismo independiente, así sea mediante el descrédito, es lo más parecido a eliminar la escritura, o asesinar a los encargados de registrar los hechos.

A partir de ese análisis, muchas de las acciones del gobierno cobran sentido. 

 

Juan José Toro es Premio Nacional en Historia del Periodismo.

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