Juan José Toro

Bajar narices

jueves, 13 de mayo de 2021 · 05:10

La casa del Greco no es la casa del Greco.

Si tienes la suerte de ir a Toledo, España, una de las muchas ofertas turísticas es la casa del famoso pintor.

Es una belleza.

Está en la calle Tránsito y, además de la mayoría de la obra del artista, tiene otros detalles como un pedazo de los cimientos, en los que se aprecia restos de arquitectura mudéjar, y un precioso jardín.

El problema es que no es la casa del Greco y allí te lo dicen. Es una recreación de la que fue la casa del artista en Toledo y… eso es todo.

No es el único caso.

Algo similar pasa con la casa natal de Cervantes, en Alcalá de Henares, o la de Lope de Vega, en Madrid. No existe precisión de que hayan sido sus casas, así que lo que hacen es ofrecernos reproducciones.

¿Deshonestidad? No. Te avisan de lo que se trata, así que no te están engañando. Lo que pasa es que los españoles han aprendido a vivir del turismo, así que, para atraer visitantes, no solo aprovechan lo que tienen, sino también lo que no tienen.

Y Perú, que lleva tiempo probando las mieles del turismo, va por ese mismo camino. Por eso ha declarado a la morenada como suya.

El debate por el origen de la morenada no es chovinismo. Por detrás está el interés que varios países tenemos en el aprovechamiento del turismo.

Desde hace años, Chile y Perú se dedican a registrar su patrimonio. El problema es que también están registrando patrimonio ajeno como suyo.

No lo hacen por maldad, sino por cálculo. Saben que, a la hora de ofrecer su producto, ganarán más cuanto más ofrezcan. Por eso acumulan hasta lo que no les pertenece.

Sus políticas culturales no dependen de partidos. Avanzan y no se modifican. En Bolivia, llegamos al extremo inaudito de haber desaparecido el Ministerio de Culturas y todavía hay manadas de imbéciles que mezclan interpretaciones ideológicas, como la mal llamada colonización, con temas técnicos como la gestión del patrimonio. Por eso no lo hemos registrado.

Estamos mal, pero, por lo menos, tenemos el consuelo de que Perú no ha blindado su pretensión de adueñarse de la morenada. En su argumentación, ubican el origen de sus fraternidades en fines del siglo XIX y principios del XX. Eso es muy reciente. Son inteligentes, porque se cuidan de mencionar que el motivo para el incremento del volumen de tráfico de esclavos, en el siglo XVI, fueron las minas de Oruro y Potosí. Si lo hacen, pierden como en la guerra, pero no ante Chile sino ante nosotros, los bolivianos.

Cuidado... el robo de nuestro patrimonio no es chiste. No por hacernos a los sobrios europeos podemos dejar pasar estas cosas...

Estamos subiendo mucho las narices. Será mejor bajarlas un poquito.

 Juan José Toro es Premio Nacional en Historia del Periodismo.

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