María Galindo

Del fraude electoral a la vida fraudulenta

miércoles, 30 de octubre de 2019 · 00:13

Escuchando las conferencias de prensa del Vicepresidente y el Presidente, como también la intervención de Carlos Mesa en el cabildo de La Paz, queda claro que estamos en manos de dos grupos cerrados de patriarcas que no entienden lo que está pasando en el país; no miden las consecuencias que esto pueda tener a futuro y no tienen una salida que ofrecer que no sea la de ganar o perder, la de imponerse o morir, la del blanco o negro.

A eso le llamamos lógica patriarcal: ambos se autoerigen en salvadores o caudillos incuestionables y ambos bandos están apostando al devenir catastrófico del conflicto, lanzándose acusaciones mutuas, en una guerra de declaraciones que llevan ambos discursos al ridículo.

Ninguno tampoco representa en sí una solución, puesto que ni Mesa podría gobernar el país mañana como pretende; ni Evo podría hacerlo tampoco.

La crisis política de legitimidad sin salida que enfrenta la sociedad boliviana es profunda y está ubicada en todo el país.

Jugar a quien convoca más gente ante una tarima es un juego que no ofrece respuestas, sobre todo cuando se usan ambas tarimas para lanzar amenazas, anuncios de golpe de Estado o invocar triunfalismos carentes de sustento.

La gente se rebela contra el evidente y grosero fraude electoral porque sabe que ese manoseo prepotente que ha hecho el Tribunal Electoral del voto es más de lo mismo que venimos sintiendo  y  experimentando en una democracia que hace tiempo se ha convertido en democracia fraudulenta. 

Decimos no al fraude electoral, no por defender a Carlos Mesa, sino porque experimentamos el fraude de la justicia cuando acudimos a buscarla en la Fiscalía, el IDIF y los juzgados. Decimos no al fraude electoral porque es fraudulenta la Policía extorsiva y abusiva, sin que puedas quejarte a nadie porque en Bolivia no hay Defensoría del Pueblo.

Decimos no al fraude por el manoseo fraudulento que hace el INE de los datos económicos de crecimiento y pobreza. Decimos no al fraude electoral ante un fraudulentamente presidente indígena que pisotea los derechos conquistados en décadas por los pueblos indígenas del oriente.

Decimos no al fraude electoral porque experimentamos el fraude de desinformación y de mentira que nos hacen tragar todos los días.

Decimos no al fraude electoral para salir de la lógica generalizada de fraude social en el que vivimos. 

Decimos no al fraude “democrático” que fraguó una ley de partidos de la que se ha beneficiado el coreano Chi, con complicidad del MAS, al que se le ha permitido inscribirse por fuera de la primera vuelta que era vinculante. ¿No fue eso ya un fraude?

Decimos no al fraude electoral porque nos indispone el fraudulento Estado laico en el que vivimos, en el que las sectas cristinas tienen pactos con el gobierno y otros partidos, y tendrán bancada propia en el  dizque electo Parlamento, donde dizque el MAS volverá a tener mayoría.

¿No es fraudulento un candidato como Carlos Mesa que se une con la oligarquía terrateniente y fascista cruceña para hacer frente a Evo Morales, cuando en el fondo su programa de gobierno no es alternativo ni diferente al del MAS?

¿No es fraudulento un Parlamento donde no se discute, ni se decide nada?

Queremos resolver el fraude electoral, la fraudulenta democracia que es además machocracia y todos los fraudes en los que nos vienen envolviendo. Este conflicto no se resolverá en dos meses, ni en dos días. La lucha será larga y disputaremos en esta lucha no el poder, sino la esperanza de vivir en una sociedad democrática. Es eso lo que queremos, ni más ni menos.

Han respondido a nuestro llamado de actuar por fuera de la falsa polarización de fuerzas que impulsan los patriarcas todo tipo de organizaciones de mujeres, desde todos los rincones del país, para instalar en este conflicto las voces de las de abajo, de las que no nos subordinamos a patriarcas, de las que no queremos ser las bordadoras de banderas, ni las enfermeras de los heridos  ni las cocineras de los dirigentes ni las consortes de cama  ni las secundonas de caudillos y redentores. La idea de la unidad en torno de los machos porque dizque son fuertes y saben que hacer es una más de sus mentiras de toda la vida.

No nos tragamos el fraude porque nos hartamos de esta machocracia fraudulenta.

María Galindo es miembro de Mujeres Creando.

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