María Galindo

¿Quién gobierna Bolivia?

miércoles, 20 de noviembre de 2019 · 00:12

Tuto Quiroga, exvicepresidente del dictador Banzer y actualmente representante de la CIA y de la embajada norteamericana, articula, sin ninguna legitimidad, las decisiones jurídicas y políticas respecto de las próximas elecciones. 

Fernando Camacho, presidente del Comité Cívico Pro Santa Cruz, a través de los ministros de la Presidencia, Jerjes Justiniano, defensor de los violadores de la Manada cruceña, y a través del Ministro de Defensa y otros miembros del gabinete toma las decisiones militares. Dos ejemplos de esas decisiones son el decreto que da permiso  a los militares  de matar, eximiéndolos de consecuencias penales y que ha permitido la militarización de todo el país. Y el decreto que transfiere a las Fuerzas Armadas más de 30 millones de bolivianos para armarse como para una guerra civil.

Samuel Doria Medina, a través del Ministro de Gobierno y la Canciller. Una se encarga de edulcorar la escena para la comunidad internacional y el otro de amenazar, como reencarnación de Arce Gómez.

Les sirve el café Carlos Mesa, que asiste a sus reuniones para darles una legitimidad que estos personajes no tienen. 

Ninguno de estos tres personajes tiene en la democracia boliviana  cargo alguno, ni bancada siquiera, pero están a la cabeza de un gobierno que no es ni más ni menos que un plan fascista que quiere ocupar el Estado, las decisiones sobre el yacimiento de litio e instalar desde Bolivia la transición al neoliberalismo fascista en todo el continente.

Las próximas elecciones que anuncian sólo les interesan si les sirven para maquillar de democrático un régimen que tiene como legitimidad única la ocupación policíaco-militar de todas las ciudades, por eso es fundamental que el Movimiento Al Socialismo participe  en las próximas elecciones.

Si las elecciones no les sirven, estos sanguinarios personajes, que amenazan con acusarnos de sedición, cuando son l@s primeros sedicios@s, nos van a jalar a una guerra civil. 

La Asamblea Legislativa Plurinacional, donde el Movimiento Al Socialismo tiene dos tercios está hoy a la cabeza de la Eva Copa, mujer alteña, estudiante de la UPEA, que ha tenido la responsabilidad de asumir un puesto tan difícil. Evo Morales y Álvaro García Linera crearon un vacío de poder y una estampida que refleja un régimen clientelar con las organizaciones sociales, que refleja los propios límites ideológicos y políticos de un proyecto que ya no tenía contenido popular, y que se ha caído por el peso de su propia decadencia.

La situación que vivimos no admite análisis maniqueo de los buenos contra los malos, ni viceversa. No son los jerarcas del MAS acá las víctimas, tal como muestran los informes de las muertes de quienes sabemos apenas sus edades y nombres; son los sin nombre los que están siendo asesinados. Que no osen nombrarlos como mártires de la democracia, porque su destino son las fosas comunes de quienes se benefician de la muerte, como Camacho o Morales, simultáneamente. 

En Bolivia gobierna la mentira, no por nada es ministra de comunicaciones Roxana Lizárraga, protagonista de groseras de fakenews. Se desatan a través del WhatsApp campañas de psicosis social que pretende desatar miedo para fascistizar nuestra vida cotidiana y pasar de ocupar el Estado a ocupar nuestros cuerpos, y nuestras emociones.

Evo Morales ya no gobierna Bolivia, pero su delito  no es ser indígena; su delito real es haber protagonizado un gobierno corrupto, ecocida, misógino y caudillista.

Gobierna la mediocridad y la misoginia de Arturo Murillo.

Gobierna la ignorancia y banalidad de Janine Añez.

Gobierna la presencia colonial de las Naciones Unidas, la Unión Europea o la OEA, que sin entender nada de la trama compleja social boliviana manejan mesas de “pacificación” que excluyen a la sociedad civil, a la Presidenta del Senado, que es, les guste o no, es la segunda al mando del Estado. 

Gobierna Bolivia la desinformación y el saqueo del Estado.

Gobierna Bolivia la confusión generalizada.

Gobierna Bolivia el chauvinismo exacerbado.

Dios ha entrado al palacio para matar a sus hijos y para regalar, y violar a las hijas. La Biblia ha entrado al palacio de la mano de fanáticos que leen el Antiguo Testamento como mensaje literal y quieren instalar la Ley del Talión y la sumisión de las mujeres.

 

María Galindo es miembro de Mujeres Creando.

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