María Galindo

Aquí se está luchando por la esperanza entera

miércoles, 06 de noviembre de 2019 · 00:12

Fernando Camacho y Evo Morales  son complementarios, ambos creen ser dueños de la verdad absoluta. Ambos se erigen en representantes únicos del “pueblo”. Ambos odian las libertades de las mujeres y la mariconada. Ambos son homofóbicos y racistas, ambos usan el conflicto para sacar ventaja:  Evo Morales, para desviar el conflicto original, que es el fraude electoral, y Camacho, para hacer olvidar la quema del bosque chiquitano y el modelo productivo ecocida. 

Ambos juegan el juego macabro patriarcal que tiene como único contenido bravuconadas en las que se disputan el decadente título del más macho. 

El conflicto político que vive la sociedad boliviana es profundo y va más allá de la angurria de poder de los delirantes y mesiánicos caudillos de escena.

Las preguntas que están en las calles derramadas son: ¿qué es la democracia?, ¿quién nos representa?, ¿por qué mi voz no tiene valor y no puedo ser escuchada? La defensa del voto es la defensa del último resquicio de voz.

Lo que está en crisis no es el gobierno de Evo únicamente, sino la democracia liberal representativa que no construye legitimidad política y la forma partido, que también está caduca.

En honor de esas bellas preguntas colectivas que están habitando la calle propongo que Adriana Salvatierra convoque al Congreso boliviano para:

Solicitar la renuncia del Tribunal Supremo Electoral y abrir una sesión de debate por tiempo, y materia sobre la crisis política. Abrir una gran discusión extraparlamentaria en el Parlamento sobre lo que está viviendo la sociedad boliviana, discusión que se desarrolle en el Parlamento y sea transmitida por Bolivia TV, con una lista de orador@s que tengan 10 minutos por cabeza para hacer sus propuestas.

Que se delegue en un gobierno de transición la convocatoria a nuevas elecciones generales, con una nueva ley de partidos que modifique las formas de representación política. Y que ambas propuestas se den en un marco de seis meses.

Propongo nuevas formas de representación política que no sean partidarias y que abran la democracia a nuevos sujetos sociales. Bancadas no partidarias integradas por uninominales elect@s de forma directa, sin partido político que les legitime.

Considero que son urgentes las siguientes bancadas parlamentarias de uninominales:

Una bancada de la naturaleza y los animales, una bancada de mujeres, una bancada sub-30 de jóvenes, una bancada de discas, una bancada maricona, una bancada indígena de representaciones directas de todos los pueblos indígenas, sin que ést@s tengan que ser legitimados por partido político alguno, como ya se fijó el 2009 y que el MAS no aceptó por controlar las voluntades de los pueblos indígenas.

Tener una sola cámara de representación en la que los partidos políticos de forma directa no tengan sino el control sobre el 50% de la representación política y el otro 50% bajo diferentes modalidades lo tenga la sociedad civil con mandatos específicos. 

Que nadie necesite nunca más de un partido político para ser escuchad@ y para hacer ejercicio de representación. 

Que no tengamos más parlamentos convertidos en mamotretos de parásitos de la democracia y que ningún gobierno pueda controlar el Parlamento con los dedos, sino que la construcción de consensos pase necesariamente por el diálogo y la discusión de argumentos entre diferentes. 

Que seamos capaces de inventar mecanismos rotativos de elección y de delegación de responsabilidades, y de voz, mecanismos que sean antídotos contra todo caudillismo.

Democratizar la democracia y democratizar la representación política es urgente. Es hora de reinventar la política y la sociedad, y para eso hay que convocar sueños de libertad, esperanza y alegría. No es la ley del talión, con enemigos a muerte lo que resuelve esto; no son predicadores baratos que resuelven esta crisis, no necesitamos Caínes matahermanos, ni Judas que traicionen a sus amigos.

Proponemos romper la ley patriarcal de endiosar a los hombres para convertirnos en seres frágiles y libres de poder. Romper la ley patriarcal para reinventar la política y los métodos de decisión colectiva. Que no gane el más fuerte, sino que tod@s ganemos.

 

María Galindo es miembro de Mujeres Creando.

 

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