María Galindo

Jerjes, el violador eres tú

miércoles, 04 de diciembre de 2019 · 00:12

Con alevosía, en una entrevista, el Ministro de la Presidencia, haciendo abuso de poder, se dedicó a hablar del caso de La Manada, afirmando que no se trató de una violación y diciendo que hubo injerencia del anterior gobierno. Irónicamente él, en ese momento, estaba haciendo injerencia política y matonaje abierto, haciendo uso de los medios de comunicación y de su cargo de poder para influenciar la sentencia del caso.

Las feministas del mundo entero dejamos claro que el violador no es únicamente aquel que comete el acto de violación, sino todo el aparato que se hace cómplice, lo respalda, lo aplaude y garantiza su impunidad. En ese contexto, acusamos al Ministro de la Presidencia de cómplice de violación, no porque él sea el abogado de la bien llamada Manada de violadores, toda persona tiene derecho a la defensa; pero lo que está haciendo el Ministro de la Presidencia es utilizar su cargo y su poder para afectar una decisión judicial. Está, al mismo tiempo, amenazando al Ministerio Público y ha cambiado a la fiscal, haciendo tráfico de influencias para pasar de defender legalmente a los violadores, para garantizar su impunidad por la vía del abuso de poder.

Jerjes Justiniano es abogado y en el ejercicio de la libre profesión ha tenido muchos casos y clientes; entre tantos, por ejemplo, muchos narcotraficantes;  todavía no le hemos visto haciendo apología pública del narcotráfico.

Pero sí le estamos viendo haciendo apología de la violación. Negar que ha habido violación cuando están en detención preventiva, con una calificación del delito por violación, es hacer apología de la violación. Evidentemente se identifica con el delito de sus defendidos y está defendiendo su derecho de violar. Es para él la defensa de su masculinidad violenta.

En la misma entrevista habla del hecho de que la mujer violada consumió una serie de drogas. Le pregunto al ministro, ¿eso justifica la violación?  ¿Por qué utiliza el consumo de drogas para descalificar a la víctima, pero no lo hace con sus defendidos que, también consumieron drogas y que casualmente todos ellos estaban bien de salud, en completo uso de sus facultades, como para manejar carro entrar y salir del motel?

El juicio del caso de La Manada de amigos que en grupo violan a su propia amiga es un juicio de acusación contra la víctima, porque parece ser que ella la tenga que probar su inocencia y no así la parte acusada. No sabe el ministro que nada justifica la violación, ni cómo estás vestida, ni si consumiste drogas, ni si estabas en compañía de ellos.

¿En qué otros casos justifica el ministro la violación?, ¿será que le parece muy bien una violación en el matrimonio o con la novia o con una mujer en prostitución o con una amiga o con una amante? 

Esta discusión nos lleva a lo que estamos viviendo en Bolivia, la oferta electoral de Camacho, del cual Justiniano es socio, empleado y compinche; es una oferta machista. Lo que Justiniano está ofreciendo políticamente, con ese aire de tranquilidad y de certeza, es restituir el control sobre las mujeres a los hombres. Están ofreciendo la justificación para el violento, la impunidad para el violento y la culpabilización de las mujeres.

El régimen de Justiniano y Camacho que es éste, no  sólo es un régimen de asalto del Estado para beneficio propio, sino que es un régimen que restituye dignidad, legitimidad y valor a los violentos. No es casual que precisamente ese perfil de hombre machista, violento y resentido haya sido el protagonista principal de la llamada “resistencia cochala” o de los matones que controlaron el paro cívico en Santa Cruz o de los jóvenes que conforman la Unión Juvenil Cruceñista. 

La oferta política de todos éstos es darles a esos machos que han perdido el control sobre sus hermanas, sus hijas, sus madres y sus vecinas el derecho de restituir formas violentas de control. 

Le advierto a Justiniano que la abogada de la víctima es Arlety Tordoya, feminista integrante de Mujeres Creando, penalista especializada; una mujer que no tiene precio. Vamos a llegar con este caso donde tengamos que llegar.

En el caso La Manada está en juego también la libertad de las mujeres jóvenes de vestirse como quieran, de bailar y tomar la noche como actos legítimos que no deben servir para justificar una violación.

 

María Galindo es miembro de Mujeres Creando 

 

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