Bolivia: sin mar y sin democracia

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viernes, 07 de diciembre de 2018 · 00:12

¡Qué tormentosa manera de acabar el año! Apenas nos reponíamos del fallo de La Haya que puso fin, definitivamente, a las esperanzas de retorno al mar merced a una pésima gestión diplomática y legal a cargo del régimen, y sucede que el propio régimen le asesta un artero golpe a la democracia.

Sobre el primer hecho, resulta que mientras Chile obraba con cautela y habilidad; el señor Evo Morales Ayma realizaba campaña política interna con el tema marítimo, creando expectativas desmedidas, provocando estériles entredichos, frivolizando tan serio asunto y organizando ridículas exhibiciones. Utilizando, sin rubor alguno, la causa más sentida de los bolivianos en beneficio de su grotesca imagen de dictador de circo.

Dicho individuo no tuvo reparos en engañar a la ciudadanía asegurando que este año el país contaría con una salida soberana al Pacífico. En su saludo de Año Nuevo tuvo el tupé de llenarse la boca de vituperio –alabanza en boca propia lo es- manifestando: “En algún momento del año entrante Bolivia festejará con todo las buenas noticias desde el tribunal de La Haya” (“Morales asegura que Bolivia volverá al mar en este 2018” -El Potosí, enero 2 de 2018-) y rebuznando que tenía el respaldo de “50 presidentes del mundo” a la demanda.

A tres semanas para la conclusión del año no hay grandes señales de que ello vaya a ocurrir; es más, con su llamado a “mantener el diálogo”, la Corte Internacional de Justicia dio por zanjado el pleito en favor de Chile, cerrando toda posibilidad de que el reclamo boliviano fuera atendido, condenando a Bolivia a la eterna mediterraneidad. Chile obró con sigilo y efectividad; el régimen masista lo hizo con absoluto hualaycherío.

¿Quéste esos 50 presidentes del mundo que no salen a reclamar por el “injusto” fallo? Una vez más, la ciudadanía fue burlada por el dictador quien, para reponerse del tropiezo en su proyecto de permanencia eterna en el poder, acudió a los órganos sometidos a su voluntad para, dos meses después, hacerse habilitar para un cuarto periodo presidencial, violando todo principio de legalidad y de respeto a la decisión popular de no permitir tal violación al Estado de Derecho.

La sola admisión de la inscripción del binomio interdicto ya era una señal de la anomalía institucional del Tribunal Supremo Electoral, una muestra de su servil sometimiento a los dictados del tirano, como anómala fue la convocatoria -tras una reunión de los golpistas con su amo, en la residencia presidencial- a elecciones primarias antes de la aprobación del reglamento que las sustentara.

Pero, además, el golpe artero se produjo, a la mejor manera de los delincuentes, “entre gallos y medianoche”, lejos de la sede central del TSE, ubicada en la plaza Avaroa, fuera de horario laboral, rompiendo su propio anuncio de informar sobre las duplas habilitadas –mañana, sábado 8 de diciembre-. Horas antes del tratamiento de la demanda ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos para inhabilitar al dictador Morales Ayma y a su socio, y dos días antes del arribo a la sede del Gobierno de los marchistas que exigen el respeto a la voluntad popular expresada el 21 de febrero de 2016. Más mala fe no puede haber.

Como expuse en las redes,  así como algunos adictos a las drogas son capaces de cometer crímenes atroces para continuar con su vicio, el tirano, para satisfacer su adicción al poder, ha asesinado a la democracia –y, en el camino, ha dejado a Bolivia sin posibilidad alguna de acceso al mar-.

Se ha iniciado, entonces, el proceso de reconquista de la democracia en el que la ciudadanía sabrá poner al dictador en el basurero de la historia.

 

Puka Reyesvilla es docente universitario.

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