Vamos a andar

Prepotencia chilena, ¿hasta cuándo?

viernes, 22 de julio de 2016 · 00:00
Hemos asistido, entre incrédulos e indignados, a la falta de respeto de las autoridades chilenas contra nuestras autoridades cuando intentaron verificar, haciendo uso de derechos ciudadanos básicos, el estado de cosas en el puerto de Arica. Nunca habíamos visto tan enojado a nuestro Canciller y con razón.  También le he oído decir que "esperamos que se imponga la razón”… ¿La razón en ese Estado?

Nadie puede negar que la forma como nuestro actual Gobierno está manejando el problema marítimo es acertada (y por eso mismo sorprendente e inaceptable para el gobierno vecino). Se han llevado las cosas con seriedad, con estudio, con apertura política y de la manera más respetuosa, y consecuente. Pero la respuesta del gobierno chileno (acostumbrado por lo demás a la permanente inconsecuencia como ha manejado Bolivia el tema en tiempos anteriores, empezando en 1904) ha sido torpe, autoritaria y prepotente. Peor aún, la contratación de esa consultora norteamericana que inventó y mintió para "justificar” la absurda guerra de Estados Unidos contra Irak nos está mostrando que el gobierno chileno está dispuesto a todo para imponer sus intereses por encima de la justicia, del derecho internacional y de la famosa hermandad de los pueblos.

Está bien que sigamos llevando adelante nuestra demanda ante el Tribunal de La Haya, es correcto y nos abre el apoyo de la opinión pública internacional. Pero de ahí a esperar que se imponga la razón, como ha expresado nuestro Canciller, hay un trecho demasiado ancho. De nuestra parte debemos seguir procediendo como si fuera posible que se imponga la razón, pero ya es hora de que al mismo tiempo actuemos con realismo; es decir, conscientes de que el Estado chileno se basa en la consigna oficial que dice: "por la razón o la fuerza”. En nuestro caso, por supuesto, siempre ha esgrimido la fuerza.

¿Será posible esperar algo diferente si analizamos lo que ha sido capaz de hacer ese Estado con el larguísimo gobierno de Pinochet? Y sin ir tan lejos, la forma cómo el actual gobierno democrático de Chile está golpeando sistemáticamente al pueblo Mapuche —al que ni siquiera reconoce su existencia— o su propia juventud estudiantil nos permite perder toda esperanza de que se imponga la razón. 

Siempre ha sido la fuerza la forma predilecta de ese Estado para manejar las relaciones con su propio pueblo —que no es culpable ni de la Guerra del Pacífico ni de los ulteriores atropellos que sufrimos— y también las relaciones con sus países vecinos.

Entonces, se impone la necesidad de prever que - diga lo que diga el CIJ - no se va a imponer la razón. Entonces, lo que también se impone es la necesidad de que nuestro Estado, sin negar en ningún momento sus principios pacifistas, asuma posiciones efectivas para poner al Estado chileno en su lugar. Y su lugar es la importancia que tienen las relaciones comerciales con Bolivia para la vida económica de sus provincias norteñas. 

Lo dijo muy bien la otra noche Juan Carlos Pinto: el componente económico más importante del norte chileno es el comercio con Bolivia. Cambiar esa nuestra práctica comercial sería la única forma adecuada de proceder frente a la prepotencia chilena. Claro que nos costaría caro, ¿pero no es más importante invertir recursos en la soberanía nacional antes que, por ejemplo, en los juegos Odesur? ¿No tenemos la gran oportunidad ahora que nuestra economía muestra los mejores índices de toda la historia para construir soberanía? Ahí tenemos la vieja oferta de Ilo, en Perú.

¿No es el momento de priorizar el presupuesto necesario para convertir a Ilo en un puerto internacional que nos permita cerrar todas las fronteras con Chile? Porque, más allá del perfil político-ideológico del actual gobierno peruano, parece seguro que su sentimiento de solidaridad con Bolivia, a la hora de enfrentar al Estado chileno, está garantizado.

Por supuesto, sin dejar de lado el proceso jurídico internacional que está en curso y que probablemente nos va a favorecer. Pero sin hacernos ilusiones respecto de su eficacia…

Rafael Puente es miembro del Colectivo Urbano por el Cambio (CUECA) de Cochabamba. 
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