Rafael Puente

¿Un viceministro no sabe lo que es «política»?

viernes, 16 de octubre de 2020 · 00:11

A raí   z de una insuficiente comunicación entre los poderes Legislativo y Ejecutivo (en este caso no importa el tema concreto ni el caso concreto), el viceministro de Coordinación y Gestión Gubernamental, Israel Alanoca, afirmó que el tal informe podría haber sido objeto de censura por ser “político”. ¿No tiene claro el señor viceministro que cualquier informe entre dos poderes del Estado es inevitablemente “político”? Se comprende que en la mente de la mayor parte de la población el término “político” (o “política”) hace referencia a algún tipo de autoridad gubernamental, o al juego de los partidos políticos, pero un viceministro debería tener mayor claridad sobre el significado del término “política”.

Dicho término viene del griego “polis”, que en la Grecia antigua se refería al Estado: en aquel tiempo cada ciudad griega era un Estado independiente. Y a partir de entonces el mundo occidental empezó a asumir la forma “Estado”, que inevitablemente incluye las relaciones de poder. Hasta el extremo de que si alguien no quería someterse a ningún poder lo único que podía hacer era apartarse de todo lo que fuera “ciudad” e irse a vivir al desierto. 

Pero los Estados se fueron consolidando y expandiendo, de modo que en el momento actual no hay isla ni desierto que no pertenezcan a uno u otro Estado, y no hay en el mundo personas que no estén sometidas a uno y otro Estado —al margen de su ideología y de su vocación de libertad—. Y Estado significa autoridad, y por el otro lado sometimiento.

Por tanto, se acabó la libertad completa, todos y todas estamos sometidos a una serie de leyes, de “constituciones” políticas, de normativas con las que podemos estar o no de acuerdo pero de las cuales no nos podemos librar. Y el Estado es por definición inhumano, aunque sólo sea porque el Estado nos considera a todos y todas “iguales” (el primer principio de la Revolución Francesa, que es la que da forma al Estado moderno), a pesar de que en los hechos todos y todas somos diferentes (en maneras de ser, en formas de pensar, en vocaciones, en matrices culturales, en situación económica). Pero así nomás es la “polis”, vale decir, el Estado moderno, del que nadie se puede librar.

Por tanto, señor viceministro Alanoca, todo lo que ocurre en el Estado es “político”, y ningún informe de un poder del Estado a otro (en este caso del Legislativo al Ejecutivo) puede dejar de ser político. Esto lo puede ignorar un jardinero municipal, pero no un viceministro.

Olvídese de los “partidos políticos” y tenga en cuenta la inevitable relación política entre dos poderes del Estado, y no se alarme pensando que un informe entre esos dos poderes del Estado pueda ser censurado “por ser político”. Podrá ser censurado por estar incompleto, o por no ser coherente, o por estar sometido a intereses partidarios, pero no por ser “político”, ya que por definición ese informe (como todo lo que tiene que ver con el Estado, es decir con la “polis”, es nomás político). Y me parece lamentable que esta explicación haya que dársela a un viceministro de Estado.

Ahora bien, me imagino que cuando usted habla de política se refiere a la política partidaria, es decir a la relación con los partidos políticos, pero entonces hay que decirlo así; y si es así el recelo de usted es justificado, porque los “partidos” políticos son los que históricamente han envilecido la política. Y en estos momentos todos los Estados democráticos están organizados en “partidos”, que como su nombre indica lo que hacen es “partir” la realidad política, de acuerdo a concretos intereses de determinada clase o determinado espacio. Y el único país en que parecía que funcionaba una democracia sin partidos, que era la antigua Libia, se fue políticamente al diablo.

Por tanto, estamos en la necesidad de entender lo que es un “partido”, si bien al mismo tiempo tenemos todo el derecho a no formar parte de ningún partido (que sería lo más acertado), pero eso no nos puede llevar a malentender lo que es un partido, ¿de acuerdo?

 

Rafael Puente es miembro del Colectivo Urbano por el Cambio (CUECA) de Cochabamba.
 

 

 

 


   

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