Rafael Puente

Presidenta y maíz transgénico

viernes, 9 de octubre de 2020 · 00:10

Leemos en la prensa que, con el Decreto Supremo 4348, la presidenta Jeanine Añez ha establecido zonas de cultivo para el uso de semillas transgénicas de maíz, por supuesto sin consultar con nadie, y pese a que en la Constitución vigente se prohíbe de manera general el cultivo de transgénicos. En el caso de la soya se puede decir que a estas alturas ya se trata de una batalla perdida (lamentablemente). Pero en el caso del maíz, un producto histórica y tradicionalmente nuestro, resulta inadmisible.

Cierto que el Artículo 2 de dicho decreto habla de “identificar zonas de cultivo” (por tanto no se abren las puertas de manera irrestricta a dicho cultivo) y se habla de la coexistencia de las semillas nativas del maíz y las genéticamente modificadas. Pero no deja de ser un decreto que va en contra de la naturaleza, en contra de la salud pública y en contra de la ley. Y, por tanto, no deja de ser una aberración, tanto más grave cuanto la autoridad que promulga ese decreto es una presidenta interina, a la que nadie eligió, y que sólo representa (relativamente) al pequeño número de ciudadanos y ciudadanas que votaron por ella para diputada…

Es decir que nuestra Presidenta no sólo daña a la naturaleza y a la producción agrícola (los productos transgénicos, además de ser poco saludables en sí mismos, dejan empobrecidos e incultivables los terrenos en que se producen), lo que de por sí ya es una desmesura, pero además lo hace desde una presidencia transitoria y sin haber sido respaldada por la mayor parte de la población.

De modo que podemos afirmar, señora presidenta Jeanine, que usted no sólo se sobrepasa al promulgar decretos sin haber sido elegida por la población que va a pagar la consecuencia de esos decretos, sino que se atreve a favorecer la producción de transgénicos, me imagino que sin tener claro cuáles son las consecuencias negativas de esa producción para nuestra ya muy dañada naturaleza.

Si a esta desgracia le sumamos la increíble cantidad de hectáreas que han ardido, sobre todo en la Chiquitania, pero también en otros lugares del territorio amazónico (quema de la que nuestras autoridades también son corresponsables, esto ya desde los largos años de gobierno de Evo Morales), podemos llegar a la triste conclusión de que Bolivia va para atrás en el cuidado de la Madre Tierra (a la que en teoría queremos y veneramos como “madre”) y por tanto, oscureciendo un futuro que antes pensábamos luminoso.

Presidenta Jeanine, sin negar la legitimidad de su gestión de gobierno (personalmente nunca la he calificado de golpista), lo que usted debe tener claro es que su presidencia es provisoria, es resultado de una crisis política de la que usted no tiene ninguna responsabilidad, pero por eso mismo es una gestión en la usted no está moralmente autorizada para tomar decisiones que afectan el futuro del país, ni para someterse a los caprichos destructivos de los grandes empresarios agropecuarios del oriente (ni de ningún otro sector social).  Todo ese tipo de decisiones (y sus correspondientes decretos) le corresponden a un gobierno nacional legítima y democráticamente elegido, y no a un gobierno provisional y transitorio.

No basta con la permanente sonrisa, ni con la actitud cordial y personalmente respetuosa que usted sin duda tiene. Se requiere además clara conciencia de cuáles son sus funciones (que no son las de generar cambios que afectan de una u otra manera el futuro del país). Así que concéntrese en la organización de las próximas elecciones y en resolver los pequeños problemas cotidianos que el país enfrenta. Y deje a su sucesor (o sucesora) la gestión de temas de largo alcance y de consecuencias que pueden ser irreversibles.

¿No lo cree usted así?

 

Rafael Puente es miembro del Colectivo Urbano por el Cambio (CUECA) de
Cochabamba.
 

 

 


   

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