¿Qué entendemos por democracia?

viernes, 07 de febrero de 2020 · 00:10

Más allá de las limitaciones estructurales de un sistema democrático basado en “partidos” (que de entrada son muy poco democráticos) y sin negar las sorpresas nada democráticas que nos proporcionan algunos sectores sociales (capaces de ejercer una violencia no sólo antidemocrática, sino también in-humana), en la práctica de la pasada crisis política que vivimos en octubre y noviembre apareció como factor decisivo (y muy concretamente en sectores del MAS, como ser sus actuales diputados) una concepción verdaderamente democrática que se expresaba en la tendencia a evitar más conflictos, a buscar como valor principal la paz ciudadana (haciendo a un lado todo tipo de violencia social). Hasta ahí se puede decir que vivimos momentos de diálogo y de evitar conflictos que probablemente todos y todas hemos agradecido.

Gracias a esa actitud serena y constructiva se ha podido avanzar hasta una satisfactoria y realista convocatoria a elecciones (previa conformación de un Tribunal Supremo Electoral profesional y confiable) y vivimos momentos de tranquilidad social y política…

Sin embargo, ahora que se conforman listas de candidatos para el próximo periodo de gobierno, nos encontramos con que precisamente el MAS -sin negar la calidad humana y política de su binomio Arce-Choquehuanca- no está incorporando a sus listas de candidatos precisamente a quienes mejor se portaron en la crisis política que estamos superando. 

Podemos mencionar como ejemplo a Omar Aguilar y sobre todo a Eva Copa (que jugó un papel decisivo y que fue la gran sorpresa, tanto por su inteligencia política como por su seguridad personal). ¿Será que en el fondo el MAS lamenta el papel positivo que jugaron la mayor parte de sus parlamentarios que tuvieron que asumir las dificultades de la actual transición? ¿Será que la mayoría dominante en ese partido era más bien partidaria de la confrontación y de la violencia?

Por supuesto,  ese era el espíritu predominante en dicho partido cuando años atrás se esmeró en desbaratar el Tribunal Supremo Electoral y el Tribunal Supremo de Justicia, y en acabar con la “división de poderes” (de la cual Evo culpa a Estados Unidos). Pero parecía que las cosas habían mejorado con la presencia de Eva Copa y otros varios. Sin embargo, ahora se los ignora, se los hace a un lado y se preparan momentos muy duros de confrontación parlamentaria. A no ser que los dirigentes masistas se hagan la ilusión de volver a tener más de dos tercios de diputados y de senadores, lo cual es de entrada imposible.

Precisamente, vamos a entrar en un proceso político sin mayorías absolutas, de alianzas provisionales y de muchas incertidumbres, y ahí será necesaria una profunda y resistente “cultura de paz”, de manera que seamos capaces de asumir esa nueva realidad política (sin mayorías) y de profundizar en la capacidad de diálogo. Y para eso necesitábamos parlamentarios y parlamentarias como Omar Aguilar o como Eva Copa (para nuevas situaciones políticas se requieren nuevos actores).

Después de tantos años de mayoría aplastante es imprescindible recuperar la conciencia democrática y entender que la única vía transitable será la del diálogo, la del respeto a las normas establecidas y la de tener en cuenta a las minorías. Y, en todo caso, ahí nos queda el recuerdo de esa alteña pacífica y revolucionaria llamada Eva Copa… Amigos del MAS, ¡a ver si aprenden de ella! (en vez de hacerla a un lado). Amén.

 

Rafael  Puente es miembro del Colectivo Urbano por el Cambio (CUECA) de Cochabamba.

 

116
11

Otras Noticias