Rafael Puente

¿En qué país viven los compañeros del MAS?

viernes, 15 de octubre de 2021 · 05:12

El asambleísta del MAS,  que se llama José Yucra y  representa a Tarija, afirmó  en días pasados que  él y sus compañeros de partido  están dispuestos a dar su vida y  que “si tienen que matar lo van a  hacer”(!). ¿Se trata de un masista  disidente y con problemas mentales,  o se trata realmente de una  posición política definida por el  actual partido de gobierno? 

¿No estamos viviendo un momento  en que más bien tenemos  que olvidarnos de nuestras diferencias  políticas y trabajar todos  y todas para aguantar y superar  esta etapa de crisis? Cada día hay  menos puestos de trabajo, cada  día aumenta el número de ciudadanos  que se dedican al comercio  informal y callejero porque  no hay las condiciones necesarias  para producir nuevos bienes  (con excepción parcial de la minería,  cuyos límites están también  a la vista). Y por tanto nuestro  gobierno —incluyendo por  supuesto al presidente del Estado—  debería olvidar las confrontaciones  partidarias e intentar  unir fuerzas para buscar soluciones  de largo plazo. Pero da la  impresión de que la posición del  mencionado asambleísta es nomás  la de su partido.

¿Y Evo Morales? De un hombre  con su experiencia y su capacidad  de liderazgo cabría esperar  una posición más abierta y más  consciente de lo que pasa en el  país y el mundo. Pero parece que  no, que aquel principio de que  “el poder crea daño cerebral”está totalmente vigente en nuestro  país… Y el presidente Luis Arce  parece seguir la línea del jefe de  su partido, y por tanto parece haber  perdido también el horizonte  político. 

Pero además de todo eso nos  encontramos con un partido de  gobierno que ya no es consciente  de lo que pasa en su propio país,  y que por tanto ha perdido las  condiciones mínimas para gobernar.  Los dirigentes masistas  no perciben que su partido ha  dejado de ser mayoritario, evitando  así tener que preguntarse  a continuación qué errores han  cometido (no para sufrir, sino  para recuperar el rumbo). 

El alcalde de El Alto no es del  MAS; el de La Paz tampoco; el de  Cochabamba tampoco (por el  contrario, ha recuperado el apoyo  político que había perdido); el  de Santa Cruz mucho menos; por  mencionar sólo las ciudades más  grandes. Lo mismo pasa con los  gobernadores de La Paz, de Santa  Cruz y de otros departamentos.  El gobernador de Cochabamba  es la gran excepción, pero  no parece que se encuentre muy  orientado sobre cómo gobernar. 

Cierto que el momento histórico  que vivimos es difícil no sólo  en Bolivia sino en la mayor parte  del mundo. Es el planeta el que  se encuentra superpoblado, y no  sabe cómo enfrentar la pandemia  del Covid, ni sabe de dónde  va a obtener los recursos naturales  que empiezan a escasear. Y  nuestro pequeño país marginal  no puede ser la excepción. Por  tanto nuestro Gobierno actual  está llamado a buscar una línea  política que olvide momentáneamente  las diferencias y busque  las coincidencias, y debe  convocar a toda la población y a  todos los partidos a enfrentar de  manera conjunta esta difícil etapa;  y como gobierno del Estado  lo que tiene que hacer no es preocuparse  de lo que piense Evo  Morales, lo que tiene que hacer  es escuchar a todas las organizaciones  y dirigentes para enfrentar  la crisis de manera compartida. 

Pues no, la línea de gobierno  sigue siendo la confrontacional.  Ahí está el ejemplo de José Antonio  Quiroga, excoordinador político  nacional de Comunidad  Ciudadana, que fue citado a declarar  en calidad de testigo por el  denominado caso “golpe”, y que  informa que la Fiscalía—sometida al Poder Ejecutivo, para variar—  falsifica declaraciones de  la expresidenta Añez con el propósito  de incriminar a diferentes  opositores. Dicho filósofo y editor  está citado a declarar en calidad  de testigo, y asegura que el  proceso está armado artificialmente  con fines políticos y probablemente  tiene el propósito  de resolver las disputas internas  del MAS. Y por supuesto afirma  que el 2019 no hubo golpe de Estado,  como no lo hubo cuando  Gonzalo Sánchez de Lozada renunció  y huyó del país en 2003,  ni lo hubo cuando Evo Morales  decidió renunciar y huir apresuradamente  a México.  ¿No entienden los amigos del  MAS que ni ellos ni el país en su  conjunto están en condiciones  de gastar energías en peleas internas  inconsistentes y que debiéramos  concentrarlas en buscar  soluciones entre todos?  Amén. 

 

Rafael Puente  es miembro del Colectivo  Urbano por el Cambio (CUECA)  de Cochabamba. 

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