Rafael Puente

¡Y dale con las vacunas!

viernes, 23 de julio de 2021 · 05:11

A pesar de las visiones críticas, a pesar de las advertencias de quienes conocen el tema, a pesar de los Derechos Humanos defendidos por nuestra Constitución, no sólo se sigue insistiendo en vacunar a toda la población contra el ya famoso covid, sino que ahora se habla de convertir esa vacunación en una obligación para toda la población (por lo menos a partir de la adolescencia).

Sabemos, y lo hemos comentado la semana pasada, que toda vacuna contiene elementos que la mayoría de la población no conocemos y que pueden ser dañinos para la salud. Pero por supuesto reconocemos también el derecho de cada ciudadana y ciudadano a hacerse vacunar a pesar de todas las advertencias. Lo contrario sería como intentar prohibir el suicidio…

Pero ahora nos salen con que, dada la gravedad y universalidad de la pandemia, la vacunación tiene que ser obligatoria, y se ha llegado al extremo de pretender legislar el disparate de que para ser atendido en un banco haya que presentar certificado de vacunación!!! ¿Qué tiene que ver mi cuenta bancaria con mi estado de salud?

Afortunadamente aparece también un grupo interesante y variado de médicos y médicas (se sabe los nombres de 86) que han asumido la posición contraria, y de ese grupo ha llamado la atención el pronunciamiento de la doctora Patricia Callisperis, que no sólo reclama la vigencia del derecho humano a no querer vacunarse, sino que con toda claridad y convicción no sólo se opone radicalmente a que la vacunación sea obligatoria, sino que nos advierte que no cualquier inoculación es una vacuna; y concluye: “No se inoculen nada sin saber lo que contiene”. Y denuncia que quienes nos debían proteger (las autoridades estatales) están a punto de hacer lo contrario. El nuevo virus mundial es todavía poco conocido, presenta muchas variantes (o “cepas”), y nadie está en condiciones de establecer las formas seguras de combatirlo.

Es indudable que el nuevo virus, con sus diferentes cepas y en diferentes lugares, constituye una amenaza para toda la humanidad, pero la respuesta a esa amenaza no puede consistir en modificarla (que por el momento es lo más a que se puede aspirar), ni menos en recortarle a nadie sus derechos fundamentales. Además la citada doctora nos hace ver que no cualquier inoculación es una verdadera y legítima “vacuna”. Tenemos que ser conscientes de lo que nos inyectamos y de los peligros que corremos. Tenemos que pensar antes de actuar. Es la humanidad la que está en riesgo.

Por supuesto, tampoco se trata de prohibir esa supuesta “vacunación”. Las ciudadanas y ciudadanos que a pesar de todo quieran vacunarse (vale decir inocularse sustancias que desconocen y que pueden ser contraproducentes) tienen todo el derecho de hacerlo, lo repetimos, pero lo inadmisible es que nos quieran imponer a todas y todos esa inoculación (sería como intentar imponernos el suicidio). Primero tenemos que pensar, y luego tomar decisiones. El derecho a equivocarse es también un derecho humano. Pero a nadie se le puede imponer esa equivocación. El derecho a la información clara y concreta es también un derecho humano. Y limitarse a difundir el miedo nunca es algo positivo. El aporte de los medios de comunicación debiera ser la difusión de información completa.

Afortunadamente ya son 86 los médicos que comparten públicamente la visión de la doctora Callisperis, y podemos estar seguros de que hay muchos otros que también la comparten, aunque todavía no lo hayan hecho público. No se puede combatir una desgracia imponiendo más desgracias. Tenemos el derecho constitucional de negarnos, y esperamos que no se llegue al extremo de modificar la Constitución, por ahora vigente, del Estado Plurinacional.

Cuanto mayor y más amenazante sea un problema, tanto mayor tiene que ser la prudencia y la calma a la hora de resolverlo. Las ciudadanas y ciudadanos que así lo decidan, tienen el derecho de pedir esa inoculación (incluso nos servirían de conejillos de indias), pero nadie nos puede obligar. ¿No lo creen ustedes así, amables lectores?

Rafael Puente es miembro del  Colectivo Urbano por el Cambio (CUECA) de Cochabamba.

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