Rafael Puente

La creciente desorientación del MAS

viernes, 24 de septiembre de 2021 · 05:11

En pleno período especial, con una pandemia que no sabemos cuánto durará y con una crisis económica (¿y monetaria?) en puertas, los dirigentes del MAS se muestran cada vez más desorientados. En Cochabamba se dedican a atacar al alcalde electo (Manfred Reyes Villa) sin darse cuenta de que sus críticas lo hacen crecer, en La Paz intentan hacerle la vida imposible al alcalde electo Iván Arias; e incluso nuestro actual Presidente —¡y nada menos que en Santa Cruz!— sigue  afirmando que lo ocurrido en 2019 fue un golpe de Estado; por supuesto sin ponerse a pensar que el auténtico “golpe” había sido el que promovió el propio Evo Morales cuando desconoció el resultado de un referéndum (que él mismo había convocado)… Y todo esto acompañado de un juicio (con detención preventiva absolutamente injustificable) a la ex presidenta Jeanine Añez, a la que incluso acusan de “golpista”. ¿Qué la breve gestión gubernamental de dicha señora fue deficiente e incluso corrupta (al menos a juzgar por lo que luego se ha sabido de su ministro de Gobierno Arturo Murillo)? Sin duda, pero fue el resultado de un proceso del que ella fue la primera sorprendida y por el cual le “tocó” asumir un cargo para el que nunca se había preparado.

Tras aquella movilización que obligó a renunciar al presidente Evo y a su Vice, y también a otros dirigentes masistas, “le tocó” asumir la Presidencia (e hizo lo que pudo, que fue muy poco). Y si aquello tuvo algo de “golpe”, que no lo tuvo, el principal responsable sería el actual gobernador de Santa Cruz, con el que no se meten ni el Presidente del Estado ni los masistas desaforados. Prefieren hacer sufrir (hasta provocar su intento de suicidio) a la indefensa y hasta hacía poco desconocida señora Jeanine, a la que no se está tratando como una persona con derechos sino como a una delincuente

¿Realmente tienen conciencia del momento histórico que vivimos? Desde luego el propio Evo (que en su momento sí la tuvo) demostró haber sido víctima de aquel hecho investigado en América y en Europa en el sentido de que “el poder crea daño cerebral”. Y realmente la prueba más reciente de que el actual Evo  Morales no tiene nada que ver con su primera gestión de gobierno, que nos había llenado de satisfacción y de orgullo, es el hecho de que actualmente cobra una renta mensual de 21.640 bolivianos, suma que lo convierte en un privilegiado y no tiene nada que ver con aquel presidente austero y patriota que no podemos olvidar.

Lo que está claro es que Evo ha sido víctima de los trastornos mentales que provoca la experiencia del poder. Ha sido víctima de ese mal al que se llama Hybris y entre cuyas característticas destacan (según expertos en la materia) los siguientes síntomas:

• Un enfoque personal exagerado al comentar asuntos corrientes.

• Confianza exagerada en sí mismo, imprudencia e impulsividad.

• Sentimiento de superioridad sobre los demás.

• Desmedida preocupación por su propia imagen, incluidos lujos y            excentricidades.

• El rival debe ser vencido a cualquier precio.

• La pérdida del mando o de la popularidad termina en la desolación, la rabia y el rencor.

• Desprecio por los consejos de quienes les rodean.

• Alejamiento progresivo de la realidad.

Según el neurólogo David Owen “las presiones y la responsabilidad que conlleva el poder terminan afectando a la mente”; llega un momento en que quienes lideran dejan de escuchar, se vuelven imprudentes y toman decisiones por su cuenta, sin consultar, porque piensan que sus ideas son correctas. Por eso, aunque finalmente se demuestren erróneas, nunca reconocerán la equivocación y seguirán pensando en su buen hacer.

Según Owen, las personas que padecen el Síndrome de Hybris acaban padeciendo autoconfianza (se sienten merecedores del cargo que ocupan, disfrutan de los halagos de sus aduladores) y empieza un proceso de endiosamiento y de mantener indefinidamente el ejercicio del poder, y por supuesto la mayoría del MAS comparte esa visión…

¿No será la hora de buscar otros líderes que todavía no hayan padecido estas degeneraciones? Piénsenlo, amigos del MAS…

 

Rafael  Puente es miembro del  Colectivo Urbano por el Cambio (CUECA) de Cochabamba.

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