Rafael Puente

Menos manías de vacunación y más cuidado de nuestros niños y niñas

viernes, 14 de enero de 2022 · 05:12

Las noticias que llegan diariamente, a través de la prensa, coinciden por una parte en promover la vacunación de personas mayores y no tan mayores, y. últimamente también de niños y niñas, y por otra parte en informar de manera sensacionalista en el frecuente secuestro y rapto de menores, cuando no directamente de venta de los mismos.

Lo de las vacunas está degenerando en manía, en obsesión, sin tener en cuenta que nadie tiene claro de qué están hechas las vacunas, y que al multiplicarse las cepas del Covid las vacunas pueden ser frecuentemente inútiles. Está bien, todo el mundo tiene derecho a exigir una vacunación, pero no pueden pretender que ésta sea obligatoria, cuando su cepa es tan incierta y cuando el resultado puede ser incluso contradictorio. Ahí tienen el caso de nuestro Vicepresidente David Choquehuanca, que era enemigo declarado de la vacunación obligatoria, pero que como resultado de presiones sufridas (y de la dudosa capacidad de las autoridades estatales de Salud) decidió vacunarse, y como resultado lo que obtuvo fue ¡aparecer contagiado!

Por tanto seamos sensatos (y sensatas, queridas madres de familia). Por supuesto todo el mundo está en el derecho de vacunarse y deberán encontrar ese servicio de manera gratuita (para eso están nuestras autoridades de Salud, desgraciadamente mal encabezadas desde el gobierno central). Pero de la misma manera todo el mundo está también en el derecho de no vacunarse, tanto más si tenemos en cuenta los resultados que acabamos de comentar.

Es cierto que los 7 mil contagios ocurridos en una semana nos impulsan a la vacunación. Pero también es cierto que las experiencias como la de David Choquehuanca nos muestran lo contrario. Por tanto lo que sí parece aconsejable es prevenir el mal por la vía alimentaria y por el consumo preventivo de Dióxido de Cloro (que además es barato). Cada ciudadano y ciudadana tiene el derecho de decidir para sí mismo/a pero no puede pretender que su decisión sea válida para todos.

Sin embargo, así como hay una seria denuncia contra el uso político que se hace en nuestro país de la “Justicia”, podría haber otra denuncia contra el uso político de la Salud. El mundo entero se encuentra sufriendo un creciente número de muertes por la nueva y multifacética pandemia, pero está claro que ese problema no se resuelve con prohibiciones ni con sanciones. Lo que se requiere es responsabilidad, es tener en cuenta las experiencias vividas en diferentes lugares, es informarse debidamente sobre la calidad de la alimentación y las posibles ventajas y desventajas de las diferentes ofertas medicinales.

Y el Estado está para servirnos y ayudarnos, no para complacerse obligándonos a tomar medidas. ¡Y está para evitar el mercado negro de bebés! Y para aliviar a las madres que no pueden prestar toda la atención que necesitan sus wawas. Par eso está el Estado, no para hacernos la vida más difícil ni para disfrutar de elevados salarios.

Amén.

 

Rafael  Puente es miembro del Colectivo Urbano por el Cambio (CUECA) de Cochabamba

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