Entre ceja y ceja

El reino al revés

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miércoles, 27 de junio de 2018 · 00:11

Me dijeron que en el reino del revés nada el pájaro y vuela el pez. Me dijeron que en el reino del revés un ladrón es vigilante y otro es juez … y que dos y dos son tres. Vamos a ver cómo es el reino del revés (María Elena Walsh).

 En el reino del revés gobierna una minoría que se resiste a aceptar que debe irse cuando concluya su mandato y busca desesperadamente perpetuarse en el poder. 

 En el reino del revés se le confiscaron acciones de sus empresas, se persigue y enjuicia a un industrial por el sólo hecho de que aquel ciudadano tuvo y tiene la osadía de desafiar al poder, organizando un partido político, y postulándose como candidato en las elecciones.

 En el reino del revés se enjuicia a los exmandatarios con argumentos absurdos. A uno por firmar un contrato para la exploración de un pozo gasífero, que hoy le da de comer al país, y a otro por nacionalizar el majestuoso Salar y rescatarlo de las manos de unos piratas, que en otro tiempo les arrebataron la salida al mar.

 En el reino del revés se acusa a las autoridades opositoras con denuncias demenciales, como la de la Alcaldesa que tenía 10 años cuando se perpetró el supuesto delito, sólo para defenestrarlas ilegalmente y suspenderlas de sus cargos, que legítimamente obtuvieron en las urnas.

 En el reino del revés le llaman “Casa del Pueblo” a un obelisco faraónico incrustado en el centro de la ciudad capital, que rinde tributo al hedonismo de un mandatario que nació en la pobreza y la humildad, y que hoy se entrega a los goces superfluos del boato y el derroche.

 En el reino del revés se acusa a un grupo de estudiantes universitarios que protestan de haber provocado la muerte de uno de ellos mismos. Luego los acusadores se desmienten, proponen otra teoría … y allí no pasó nada. Las autoridades siguen en sus puestos y las víctimas sin justicia y sin consuelo.

 En el reino del revés, para los desafectados del poder, no existe la presunción de inocencia, sino, más bien, la presunción de culpabilidad. Si resultas acusado debes probar tu inocencia desde la prisión, como sucede con una exautoridad que está a punto de cumplir 10 años de privación de libertad, sin que culmine su juicio.

 En el reino del revés, un fondo financiero millonario, creado para atender las necesidades de los más pobres entre los pobres, fue atracado por sus propias autoridades y hasta ahora los responsables directos e indirectos no han sido castigados… algunos ni siquiera sindicados. Por el contrario, el diputado denunciante del robo es atosigado e imputado penalmente.

 En el reino del revés, el banco de propiedad de todos es desfalcado de manera increíble y grosera. Echan a unos cuántos empleados menores y las máximas autoridades responsables de las finanzas públicas se quedan tranquilas e impávidas.

 En el reino del revés, la inmensa mayoría ciudadana vive asustada e inerme ante el poder de las minorías eficaces, pequeños ejércitos corporativos con gran capacidad de movilización y coerción. 

 En el reino del revés los más débiles, las niñas y los niños, mueren por centenares en manos de abusadores crueles, la mayoría de veces, sus propios progenitores. Otros miles son maltratados y vejados sexualmente sin que el Estado los proteja eficazmente… pero ahora acceden a más canchitas de fútbol.

 En el reino del revés, machos inhumanos matan decenas de mujeres cada mes, de manera impune y espantosa. Se promulgan muchas leyes y reglamentos, pero la mayoría de fiscales y jueces no actúan en consecuencia. 

 En el reino del revés un promedio de 1.400 personas muere en accidentes de tránsito cada año. Tenemos más carreteras modernas y caminos, pero se permite que borrachos irresponsables y transportistas inescrupulosos provoquen ese genocidio.

 En el reino del revés los enfermos terminales ruegan, lloran y protestan ante la indolencia desalmada que les niega tratamientos, medicamentos y dignidad… pero existe un satélite incógnito surcando el espacio sideral.

 En el reino del revés, un ladrón es vigilante y otro es juez.

 
Ricardo Paz Ballivián es sociólogo.

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