Atando cabos

Justicia a la deriva

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martes, 28 de noviembre de 2017 · 00:58

Si algo necesita el país es  un sistema judicial que solucione los problemas de los litigantes. Se requiere un sistema judicial que haga justicia y que funcione de manera autónoma a los otros órganos del Estado y la presión de organizaciones sociales. 


Partiremos el análisis con las siguientes dos afirmaciones: con la justicia se penaliza los actos contrarios a la ley o que quebrantan los derechos de otras personas, y, por otro lado, convengamos que el sistema judicial se lo construye para ofrecer un orden en los derechos y en las obligaciones de la ciudadanía.  Ninguna de las dos afirmaciones se cumple a cabalidad.  La justicia no siempre penaliza a los que cometen delitos; es decir, muchas veces, y cada vez en forma más frecuente, se violan los derechos individuales y colectivos de las personas. De esta manera asistimos a ver el desfile de los hechos de injusticia sentados en butacas de platea.


 Hace más de una década esta situación ya era alarmante, por ello en la Asamblea Constituyente se planteó una solución para superarla, incluyeron en la Constitución Política del Estado el artículo 182 que determina que “los magistradas y magistrados  del Tribunal Supremo de Justicia serán elegidas y elegidos mediante sufragio universal”. De esta manera somos los electores quienes definimos la renovación de nuestros jueces supremos, quienes estarán encargados de velar por el cumplimiento de las leyes. 


 De esta manera, al parecer, se elimina el cuoteo de nuestros jueces entre los partidos políticos; sin embargo, por el hecho de que la mayoría de los miembros del Congreso son oficialistas, las listas de candidatos para magistrados y magistradas también son oficialistas. Independientemente de que sean oficialistas o representantes de la mixtura social, no garantiza que nuestra justicia mejore. No sólo es cambiar o renovar a los magistrados para que automáticamente la justicia mejore.


Todos convenimos que la justicia en el país es mala. Pero ese diagnóstico popular no define qué es lo malo. Si hacemos un sondeo para determinar cuáles son los problemas de la justicia, estoy seguro de que las respuestas identificarán algunos temas comunes entre los entrevistados, pero, además, agregarán una cantidad grande de problemas como entrevistas se hagan. Pero no hay un diagnóstico científico; es decir, se habla de la reforma de la  justicia sin ton ni son. 


Lo que necesita la justicia es una reforma profunda, no unas elecciones de magistrados y magistradas. Pero tenemos que cumplir la Constitución. Tampoco es mejorar la justicia la redacción de nuevas leyes o códigos y, mucho menos, ampliar o reducir las penas para los sentenciados. Al parecer, se debe partir de la transformación de los valores que tenemos las personas.


 Debemos impulsar como valor social la ética y como valor individual lo que se entiende por moral. Si no partimos por transformar estos valores, dotándoles de contenido, no lograremos mejorar nuestra justicia. La ética y moral de los jueces es importante, también es importante que los litigantes cumplan los mismos preceptos de moral y ética que exigimos a los jueces.


Comúnmente decimos que la justicia es sólo para los ricos; sin embargo, debemos decir para los poderosos. De esa manera se engloba la riqueza material, la monetaria con la política, derivada del ejercicio del poder o de las organizaciones sociales, que presionan a los jueces y éstos fácilmente se doblegan ante ellos. 


 De esta manera tenemos una justicia a la deriva que se tuerce para favorecer a los más fuertes. Por eso mismo digo que no se requiere nuevas leyes, pues éstas seguramente se seguirán orientando al calor de la presión que se le ejerza al juez. Por esta razón muchas de las personas simpatizamos con la consigna del voto nulo.


Pero es importante que debamos  comenzar a trabajar en  la solución a la ineficacia judicial para que en un futuro no lejano se pueda construir un país con una nueva moral y ética judicial.

Rodolfo Eróstegui T. es experto en temas laborales

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