Atando cabos

Médicos cubanos de alquiler

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martes, 27 de noviembre de 2018 · 00:12

En el siglo pasado se manifestaron movimientos sociales de izquierda, los cuales buscaban erradicar del mundo la explotación del hombre por el hombre. También planteaban que la igualdad social era la base para construir la justicia social. Su base ideológica era el marxismo-leninismo o el maoísmo en la versión china.

 Pero en los últimos años comenzamos a escuchar que uno de los factores de la competitividad china en el mercado mundial es lo barato de la mano de obra de ese país, porque los trabajadores no tienen derechos laborales comparables con los que existen en los países capitalistas. Se dice –no sé si es verdad– que en este país los presos trabajan para algunas empresas por el plato de comida y también que los suben a barcos-fábrica, cargados de materia prima y arriban a puertos con mercancías terminadas.

 Estas situaciones pueden ser parte de la leyenda que emerge de la competencia en el mercado mundial. En fin, todo lo que supuestamente ocurre en China se lo tiene que analizar a partir de los conceptos de trabajo forzoso de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que plantea en el Convenio 29 lo siguiente: “La expresión trabajo forzoso u obligatorio  designa todo trabajo o servicio exigido a un individuo bajo la amenaza de una pena cualquiera y para el cual dicho individuo no se ofrece voluntariamente”.

 O lo que se determina en el Convenio 105 de que los estados que lo ratifiquen se obligan a suprimir y a no hacer uso de ninguna forma de trabajo forzoso u obligatorio. Lógicamente ninguno de estos convenios fue ratificado por ese país. Pero, al parecer, a nombre de la igualdad, se explota mano de obra.

Otro caso que se puso en el tapete de la discusión en las últimas semanas es el caso de los médicos cubanos en Brasil, donde sólo cobran un porcentaje pequeño de su sueldo, mientras que el monto más grande de la remuneración es enviado al Estado socialista de Cuba. Este es otro caso que va contra las leyes nacionales e internacionales, que también se lo puede clasificar como un caso de trabajo forzoso, aunque ellos se ofrezcan “voluntariamente”. En Bolivia también existen médicos cubanos.

 Si lo que ocurre en Brasil se está replicando en nuestro  país, lo primero que debemos señalar es que la Ley General del Trabajo (LGT) boliviana, en su Artículo 31, prohíbe el contrato de enganche, el mismo que “tiene por objeto la contratación de trabajadores, por persona distinta del patrono, para faenas que generalmente deben cumplirse lejos de su residencia habitual”.  

 Se dicen en las redes sociales que el Estado boliviano paga hasta 200 mil dólares anuales por cada médico. No sé si esta información responde a lo que realmente se está pagando, pero el sólo hecho de que el Estado pague el 30% del salario mínimo al médico y el 70% al Gobierno socialista cubano es ya una violación al artículo 31 de la LGT. No se trata del monto, se trata del respeto a la LGT y a la legislación laboral.

 También tenemos que recordar que Bolivia y Cuba ratificaron tanto el Convenio 29 como el 105 de la OIT, ambos convenio fueron ratificados por Cuba durante la dictadura de Fulgencio Batista. No importa quién ratificó, lo que sí debemos analizar es que estos convenios son parte de la legislación boliviana y de la cubana.

 Es comprensible que estos médicos cubanos acepten las condiciones precarias de trabajo porque en su país no consiguen un puesto de trabajo, pero que un gobierno supuestamente defensor de los derechos laborales sea el que intermedie y saque una tajada en favor del Estado, no lo entiendo. 

 Más allá de la legislación laboral nacional e internacional está  el hecho de que justamente los países que enarbolan la defensa de los derechos de los trabajadores, que  se autonominan como  los principales defensores de los derechos humanos,  estén implementando prácticas que violan o bordean la violación de los derechos laborales y humanos. Los médicos cubanos, bolivianos o de cualquier país antes que nada son seres humanos, son trabajadores que tienen derechos laborales y humanos adquiridos, reconocidos universalmente y, por supuesto, por los bolivianos.

 

Rodolfo Eróstegui T. es experto en temas laborales.

Confidencial

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