Atando cabos

Industria, segundo aguinaldo y escapulario ajeno

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martes, 21 de agosto de 2018 · 00:12

En el foro sobre desarrollo industrial, promovido por tercer año consecutivo por la Cámara Nacional de Industrias (CNI), se presentaron dos experiencias de apoyo al desarrollo industrial, la de Perú y la de Uruguay. De las exposiciones pues sacar la siguiente conclusión: los países hacen grandes esfuerzos económicos, políticos, diplomáticos, tecnológicos para apoyar el desarrollo de su industria. Mi pregunta es qué se hace en nuestro país.

Generalmente, en Bolivia se piensa que apoyar el desarrollo industrial es condonar impuestos a las inversiones, facilitar rebajas en los aranceles para la importación de maquinarias e insumos, que el Estado realice compras de bienes nacionales, que los gobiernos realicen inversiones en fábricas. Pues no. Además de todo ello, desarrollo industrial se lo hace creando una nueva imagen o visión de país. Dejar la idea cómoda de vivir de las rentas de los recursos naturales, dejar la política extractivista de minerales e hidrocarburos. Desarrollo industrial es dejar el rentismo del sector primario. Es pasar a producir bienes con valor agregado en los marcos de una nueva visión de país.

Creo que en la actualidad la industria nacional está flanqueada por dos enemigos: el externo y el interno. El externo porque tienen que competir contra empresas extranjeras que reciben subsidios o que producen en un ambiente económico adecuado, pero también tienen que competir contra empresas que tienen una cultura de gestión de recursos humanos diferentes a las que tenemos nosotros, que está cercana a la precariedad laboral; es decir, contra industrias que producen con base en costos laborales bajos, situación que en nuestro país se la combate.

El interno son las políticas que aumentan artificialmente los costos laborales, que de hecho ya son altos por las pequeñas escalas de producción. Un ejemplo de esta situación es el segundo aguinaldo, que aumenta el costo laboral en 8,33%, lo que para una empresa industrial, sobre todo si es pequeña, puede ser el factor que la saque del mercado. Seguramente a las empresas mineras, petroleras o financieras el segundo aguinaldo no les afecta mucho, pues tienen una productividad y un mercado que puede absorber ese 8,33% de incremento del costo laboral.

Uno de los argumentos que utiliza ahora el Gobierno para promover el pago del segundo aguinaldo es que los empresarios no quieren compartir sus ganancias. Los empresarios todos los meses pagan salarios a los trabajadores, tengan utilidades o no. Pagan la prima anual, tal cual lo dispone el Artículo 57 de la Ley General del Trabajo, que dice “las empresas que hubieren obtenido utilidades al finalizar el año otorgarán a sus empleados y obreros una prima anual de un mes de sueldo y salario”. Con el pago del segundo aguinaldo lo que están haciendo es instruir que los empleadores paguen dos veces su buena gestión. Es decir, si el empresario hace bien su tarea recibe un castigo.

No argumentamos que los trabajadores ganen menos o que no se les aumente sus salarios. Creo que no hay nada más justo que los trabajadores ganen más y mejoren sus condiciones de vida. Con lo que no estamos de acuerdo es que la instrucción de este pago tenga una finalidad política. La determinación del pago del segundo aguinaldo fue asumida el 20 de noviembre de 2013, fue una medida electoral para apoyar al candidato oficialista en las elecciones del 12 de octubre del 2014. Este beneficio se dejó de pagar en los años no electorales. Ahora, como el próximo año es electoral, entonces se repone el pago del segundo aguinaldo. No importa si le viene bien a la industria o no, lo prioritario es apoyar al oficialismo en la coyuntura política. En otras palabras: quieren ganar indulgencias con escapulario ajeno.

Si el Gobierno parte del supuesto de que los empleadores priorizan sus vacaciones en alguna playa en vez de atender las necesidades sociales de la empresa, puede optar por otras políticas; por ejemplo, disponer que una planilla de sueldos anuales puedan ser reinvertidos en la empresa, comprando más activos o contratando más trabajadores.

Rodolfo Eróstegui T. es experto en temas laborales

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