Atando cabos

Algo para leer y oler, algo para conocernos

martes, 12 de febrero de 2019 · 00:11

Bolivia ingresó en un ciclo en el que publicar libros no es algo del pasado, sino del futuro. Encontramos con mucha frecuencia que nuestros escritores de literatura como Magela Baudoin, Gonzalo Lema o Edmundo Paz Soldán, entre otros, son galardonados en el exterior y lógicamente en el país. Hay otro grupo de escritores temáticos de la economía, de la historia, sociología que también gozan de reconocimiento nacional e internacional. Nos referimos a Juan Antonio Morales, Carlos Toranzo, Horst, Gonzalo Flores, HCF Mansilla, entre muchos autores que analizan el país y el desenvolvimiento de la economía, la política y, sobre todo, las tendencias sociales. 

Este resurgir del pensamiento alejado del Google, del Facebook y enamorado de la tinta y el papel es algo que hay que destacar en el país. Muy pocas veces nos hacíamos ganar por  la velocidad de la producción intelectual, pero ahora la producción de libros y su presentación al público está ganando a nuestra capacidad de lectura, porque además estas lecturas de libros se complementan con las lecturas que provienen de nuestras búsquedas en la web. 

Este resurgir de los libros impresos se da gracias al apoyo de instituciones gubernamentales, no gubernamentales, así como de la cooperación internacional. Ahora, los que somos antiguos lectores tenemos el agrado de primero oler el papel y la tinta, y luego sentarse a disfrutar de su contenido. 

Hace poco me llegaron dos tomos, gracias al amigo Iván Velásquez, en los que se analiza Un siglo de economía en  Bolivia 1900 – 2015. Estoy seguro de que marcarán un hito en el análisis económico del país. Ocupará un lugar privilegiado al momento de abordar cualquier investigación en el campo de la economía y las ciencias sociales. 

Después de muchísimos años se hace un esfuerzo tan grande para reunir a lo mejor de los analistas de la economía y las ciencias sociales. La única referencia que tengo de un libro de estas características es el que coordinó René Zavaleta Mercado, denominado Bolivia Hoy,  editado en México por Siglo XXI Editores. 

Un siglo de economía en Bolivia es un esfuerzo de la Fundación Konrad Adenauer, y digo que es un esfuerzo porque reúne a los mejores analistas de la economía del país, algunos de ellos citados en este artículo. Un amigo me decía, con un tono de satisfacción, que los dos tomos son mucha dosis. También es un esfuerzo dado que reúne a pensadores de distintas corrientes ideológicas, desde esa perspectiva es plural.

El objetivo que buscaron los auspiciadores de estas publicaciones y lo reproduzco casi textual es indagar qué es lo que nos dejó el siglo XX y la forma cómo se ha llegado a la situación actual. Con base en esta retrospectiva nos podemos ayudar a identificar  cuáles han sido los problemas y las limitaciones  que han hecho  de Bolivia un país atrasado y, a su vez, cuáles han sido los avances más significativos en el siglo pasado. 

De esta manera, la Fundación Konrad pretende apoyar a los hacedores de las políticas públicas para que puedan diseñar las nuevas con base en información, con base en los errores y los aciertos de las distintas administraciones gubernamentales que condujeron la economía del país.

Pero lo más rico de este emprendimiento de la Konrad es que ahora podemos contar con información, por ejemplo de población, de cuántos éramos al nacer como país y cuál ha sido la evolución. Cuántos hombres, cuántas mujeres. Pero también nos muestra la evolución del PIB per cápita o la evolución de la deuda externa. Quizá los que proyectaron este libro no se dieron cuenta del valor del mismo, del valor de la cifra, del valor del análisis en perspectiva histórica.

La democracia requiere este tipo de documentos, pues sin información y sin análisis plural es muy difícil avanzar y crear las bases para encarar un proceso de desarrollo.

 

Rodolfo Eróstegui T. es  experto en temas laborales.
 

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