Atando cabos

Las cifras del trabajo infantil

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martes, 16 de abril de 2019 · 00:12

Todos los años, cuando llega el 12 de abril, Día del Niño, se exacerban las declaraciones y se hace propaganda de las políticas destinadas a este segmento de la población, en especial a la que pretende erradicar el trabajo infantil de nuestra economía. Es algo parecido a los homenajes que hacen en las escuelas a sus alumnos. Pero veamos más en detalle este problema por el que atraviesan muchos niños, que se ven obligados, por distintas razones,  a trabajar.

El Gobierno anuncia que la política de erradicación del trabajo infantil fue todo un éxito. El argumento central que utiliza es que la política de bonos (Juancito Pinto de 200 bolivianos al año, Juana Azurduy de  3.020  y el Bono a la Excelencia,  1.000 bolivianos) cumplió su cometido. Si bien toda esta política de bonos se las puede clasificar como política pasiva de empleo, se la concibe para mantener la renta de las personas mientras están en situación de desempleo, pero los bonos a los que  hacemos referencia están dirigidos a los padres sin diferenciar su situación en el mercado de trabajo.

Ahora bien, todos sabemos que cada bono tenía un objetivo determinado. El Juancito Pinto era para la permanencia escolar, el Bono Juana Azurduy para gestantes e infantes y el Bono a la Excelencia para los bachilleres con los mejores promedios de calificación. Al parecer, la política de estos bonos sí logró tener éxito, así lo muestran las cifras oficiales. Pero no les podemos atribuir objetivos, como el de reducir el trabajo infantil, porque no han sido diseñados para ello.

Por otro lado, afirmar que la reducción de trabajo infantil se debe a la política salarial que hizo crecer en forma significativa al salario mínimo, sin guardar relación con la productividad del trabajo, también deja muchas dudas. Hace algunos años realice un ejercicio para determinar el efecto en la reducción del trabajo infantil en el Cerro Rico de Potosí a partir del crecimiento sustancial del ingreso de los trabajadores en las cooperativas mineras. El resultado fue que lejos de reducir el ingreso a la mina de menores de edad, aumentó. La explicación que me di en esa época es que por el sistema de retribución los mineros llevaron a más menores a la mina para aprovechar el crecimiento del precio de los minerales. Aquí planteo una hipótesis: si la productividad del trabajo no crece, esto es  una invitación a que se incorporen las y los menores de edad  al mercado de trabajo.

Por otro lado, las autoridades dicen que el trabajo infantil se reduje en 80%. La información estadística en el país es defectuosa. En la página del INE es muy difícil encontrar información actualizada del mercado de trabajo. Por ello este dato lo cuestiono. La autoridad que da a conocer esta cifra se basa en la información intercensal correspondiente a 2008 y 2016. Todos sabemos que el censo de 2008 fue cuestionado desde un inicio, se llamó a no contestar las boletas censales, se podría decir que se registró casi una desobediencia civil. Por lo tanto, las cifras que emanaron del registro censal del año 2008 -que nos dice que existían 746 mil niños trabajadores (aproximadamente el 13% de la población económicamente activa -PEA)- no son confiables.

Los datos del censo 2012 arrojaron una cifra de 154 mil menores trabajadores (3% de la PEA). Considero que esta cifra es la adecuada y seguramente en 2008 existían, cifras más cifras menos, esa cantidad de niños trabajadores.

Lo paradójico es que el actual gobierno aprobó rebajar la edad de incorporación al trabajo y ahora nos dice que disminuyó el número de menores trabajadores. El año 2014 modifican, mediante Ley 548, la edad mínima de admisión al trabajo, rebajándola en algunos casos a 10 años. Esta disposición fue duramente cuestionada por la OIT. Por ello se podría decir que la cifra que dan a conocer las autoridades es una para el consumo de los organismos internacionales.

Que haya niños  trabajando no es lo adecuado, es más, es la constatación de que algo anda mal en la economía y en la política social. Es urgente impulsar la erradicación en los términos que manda el Convenio 182 de la Organización Internacional del Trabajo. Los niños tienen que estudiar y jugar.

 

Rodolfo Eróstegui  es experto en temas laborales.

 

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