Atando cabos

Y, ¿la COB por dónde anda?

martes, 11 de junio de 2019 · 00:12

El 5 de junio, en un ampliado, de la Central Obrera Boliviana (COB) decidió constituir una bancada de los trabajadores en el Asamblea Nacional. Eso implica el apoyo militante de esta organización a la candidatura al margen de la Constitución de Evo Morales.

Si bien existe un crecimiento importante del salario mínimo y del salario básico, así como se aprobaron muchas normas que hacen más rígida la gestión de los recursos humanos en las empresas, hay un sinfín de aspectos en la relación laboral que no están bien. Por ejemplo, lo que no funciona es la reforma que impulsaron la COB y el gobierno sobre el sistema del seguro a largo plazo, los problemas que están afectando a la generación de empleo para los trabajadores desocupados o para aquellos que por primera vez se acercan al mercado de trabajo y no encuentran una colocación. Pese que en este campo el gobierno gastó un montón de recursos económicos, las condiciones precarias en el que laboran los trabajadores y trabajadoras en las pequeñas y micro empresas. 

 En fin, hay miles de problemas laborales que deberían estar negociando los dirigentes de la COB con el gobierno, sin hablar de las condiciones de salud, justicia, corrupción, narcotráfico y un largo etcétera.   Pero no, ahora los de la COB se dedicarán a negociar el lugar que ocuparán los dirigentes en las listas de candidatos a diputados o senadores, negociarán que sus representantes  ingresen en la franja de seguridad. 

Es más seguro que no querrá que ninguno de los dirigentes vaya en las listas de candidatos uninominales, pues para optar a una candidatura a diputado uninominal, existe el requisito de ser conocido y reconocido por algunos atributos, que no los tienen los dirigentes sindicales.

El gobierno y los que manejan la campaña electoral del MAS  saben que los movimientos sociales son actores políticos colectivos de carácter movilizador. Esto quiere decir –como describen María José Farfán y sus coescritores– los movimientos sociales “generan instancias de participación para perseguir objetivos a través de acciones a nivel de integración simbólica y un bajo nivel de especificación de roles”.

El movimiento sindical nacional, sin darse cuenta, comienza a prestar a la historia el prestigio de la COB para que otros la utilicen en la campaña electoral como un agente de influencia y persuasión en la campaña electoral.

Ahora bien, el sindicato y el sindicalismo se deben dedicar fundamentalmente a defender a los trabajadores, sin importar el color político, pues los trabajadores de base del sindicato pertenecen a diversas corrientes políticas, pero eso no inhibe que no veamos la conexión entre sindicalismo y la política. Por ello, al interior del movimiento sindical se discutió el concepto elaborado por Julio  Godio sobre el sindicalismo socio-político. Esta conceptualización identifica como una necesidad la de establecer esfuerzos para incorporar en sus ideario las demandas de los jóvenes, mujeres, ecologistas, intelectuales y trabajadores del sector informal, y representarlas en los pliegos y otros documentos en los que incorporan sus demandas.

En otras palabras, lo que se plantea el sindicalismo socio- político es ir más allá del ámbito tradicional sindical, comenzar a demandar el mejoramiento de la sociedad en su conjunto. Pero, al parecer, este concepto es asimilado de distinta manera por la COB.

Por otro lado, en el pasado de dura lucha contra la dictadura, la COB fue la abanderada de esa lucha. Constituyó el Consejo de Defensa de la Democracia (Conade) junto con otras instituciones. Fue la base de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos (Apdhb). Fue defensora de la Constitución y de las leyes. Eso le daba una autoridad moral para juzgar a los que torcían la ley. Podía demandar con solvencia los problemas de salud, justicia y, sobre todo, podía señalar con el dedo índice quiénes eran corruptos. Pero ahora no, la COB perdió lo poco de autoridad moral que le quedaba.

Para concluir, debemos señalar que la COB es un patrimonio moral e intangible de todos los bolivianos y no sólo de los dirigentes asalariados que la componen.
 

 

Rodolfo Eróstegui T.  es experto en temas laborales.

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