Rodolfo Eróstegui T.

Pobreza unidimensional o multidimensional

martes, 06 de agosto de 2019 · 00:12

La explicación de muchas cosas las tenemos a la mano, pero no nos damos cuenta. 

Hace algunos años yo realizaba en la ciudad de El Alto entrevistas a pequeños empresarios exitosos. Conversé con don René, que producía guantes de trabajo con cuero que no se podía utilizar  en otras prendas. Este señor exportaba 210 mil pares de guantes y cada par de guante le proporcionaba una utilidad neta de un dólar. Él, en la conversación, me dijo, refiriéndose a mí, “ustedes los ricos”. Una persona que ganaba 210 mil dólares al año se sentía pobre y yo, en su apreciación, era rico. Mis ingresos eran aproximadamente el 10 o 12 % respecto a lo que tenía don René. No entendía por qué él se asumía un pobre.

La respuesta a este tema estaba ahí, en su entorno, pero no me daba cuenta  porque vivía en el pasado. Veía el mundo en blanco y negro, y por ello consideraba la pobreza desde una perspectiva unidimensional y reducía todo a los ingresos de las personas. En otras palabras, el análisis partía con la relación burgués vs. proletario, lo que me conducía a pensar que lo que gana uno lo pierde otro. Por ello la pobreza era el resultado de la lucha de clases. 

Pero para tener éxito en el análisis de la pobreza, en este caso en la ciudad de El Alto, los investigadores nos tenemos que reinventar y comenzar a ver el mundo con más dimensiones. No sólo ver el ingreso, la “platita” de las familias, sino tenemos que relacionarlas con el empleo de calidad, la protección social, la salud, la educación,  desigualdad, la discriminación, el acceso a la justicia, contar con una representación política, y social auténtica,  y un largo etcétera.

El Centro de Apoyo al Desarrollo Laboral y Agrario (Cedla) promovió una investigación y dos publicaciones sobre la pobreza con base en una metodología que se utiliza en algunas agencias de cooperación internacional. El abordaje metodológico de la investigación no es exclusivamente monetario, sino que el análisis tiene una perspectiva multidimensional. El Cedla, con este trabajo, se está reinventando, está dejando la visión que se tenía en el siglo pasado. Gracias a esta iniciativa ratificamos por qué  somos uno de los países más pobres de América, pues la pobreza alcanza al 61%. 

La cifra de pobreza (61%) que publica esta institución cuestionó profundamente al discurso oficialista. Por ello, el director del Instituto Nacional de Estadística afirma que el Cedla maneja erróneamente el índice de pobreza, la cifra es de 20,4%. 

El Vicepresidente del país salió a negar que la pobreza llegue a 61% e increpa a Carlos Mesa, que se comprometió a reducir la pobreza multidimensional de 61%, si es que él es elegido Presidente. Hace ese compromiso dado que en su programa, la solución 16 contempla la erradicación de la pobreza multidimensional y lucha frontal contra toda forma de discriminación.

Las reacciones, tanto del director del  INE y de García Linera, se debe a que con esta metodología se cuestiona profundamente el concepto y la metodología que utiliza el gobierno para medir la pobreza. Esta técnica define que los pobres extremos son aquellas personas que viven con dos dólares al día. Lo que conduce a considerar que si se pasa a vivir con tres dólares al día, se  deja la categoría de pobre extremo. Vivir con dos o tres dólares lo sigue manteniendo en la pobreza extrema. 

Con el rechazo al estudio del Cedla por parte de las autoridades, no sólo se nos muestra una actitud ideológica defensiva, sino que nos muestra un futuro gris, dado que sólo se atacará a la pobreza  con políticas de ingresos y no una combinación con la política social. 

Por ello, como lo hizo el Cedla, estamos obligados a reinventarnos para ampliar la perspectiva del análisis social y económico. Se tiene que abrir la mente para ver un horizonte con mayor perspectiva y, de esa manera, poder formular la política pública con un mejor enfoque y perspectiva. 

Para resumir: se puede tener un ingreso alto sin tener un hospital cerca, sin que los hijos accedan a una escuela, caminando en calles inseguras,  sin contar con justicia, etcétera. Entonces se seguirá en la pobreza, con plata en el bolsillo, pero siendo pobre. Ahora entiendo a don René que siendo rico en plata se sentía pobre.

 

Rodolfo Eróstegui T. es experto en temas laborales

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