Rodolfo Eróstegui T.

Pensemos en nosotros

martes, 13 de octubre de 2020 · 00:11

Estamos a seis días de asistir a las elecciones históricas. Nuestra alternativa es elegir entre  los que ofrecen más del pasado o  los que piensan cambiar la orientación de nuestro desarrollo. Entre los del pasado están los que piensan que la única vía del país es la explotación de nuestros recursos naturales y mantener nuestra matriz productiva.

Históricamente hemos considerado que nuestra riqueza estaba en los cerros con vetas de plata, luego de estaño, hasta que cayó la cotización. En ese momento descubrimos que bajo el suelo había gas y nuevamente surgió la idea de que por ello éramos ricos; hasta que su precio se cotizó muy bajo y descubrimos que seguimos pobres.

 Ahora decimos que tenemos litio ¡somos ricos! Y cuando despertemos, seguiremos tan pobres como en la era de los otros minerales.  En realidad, lo que construimos fue un país campamento con pobreza lleno de huecos y contaminación. 

Al final de la historia los únicos que se volvieron ricos fueron y son los que explotaron los recursos mineralógicos de gas. Nuestra memoria nos lleva a recordar a los barones del Estaño (Patiño, Hochschild y Aramayo) o a las empresas petroleras que nos empujaron incluso a una guerra con Paraguay. Últimamente, algunas empresas explotadoras de gas, que supuestamente fueron “nacionalizadas”,  se quedaron en el país porque el negocio siguió en pie. 

La idea de que somos ricos porque en el subsuelo hay minerales o gas sigue vigente en la mayoría de las propuestas electorales;  por ello es el momento de elegir candidatos que prioricen a las personas, porque la verdadera riqueza del país somos todos nosotros. 

En los últimos  años se comenzó a pensar en un país diferente. Cada vez hay más voces que plantean que debemos impulsar un cambio de matriz productiva para aprovechar el conocimiento que los bolivianos adquirimos a lo largo de nuestra educación, y así cimentar un país con otra matriz productiva y ecológicamente sostenible. 

Ese reto nacido en el seno mismo de la sociedad intenta representarla el candidato Carlos Mesa cuando nos dice que “primero es la gente”. Mientras   los otros hacen gala de continuar con el modelo extractivista del pasado, proponiendo, como un sustituto del gas y los minerales tradicionales, la explotación del litio o  la deforestación o ampliación de la frontera agrícola y un largo etcétera.

El Movimiento Al Socialismo  (MAS) disfraza esta realidad bautizándola como  “Modelo Económico Social Comunitario Productivo”  pero, como vimos, en la práctica nos hace depender de los cambios de los precios internacionales de las materias primas. Es un modelo extractivista, como los del neoliberalismo, pero también es  antiecológico porque se basa en la ampliación de la frontera agrícola.  

La sociedad es más pragmática e inteligente de lo que pensamos, sabe que estudiar para mejorar la oferta de su mano de obra no tiene sentido en los marcos de un modelo basado en el extractivismo que sólo prioriza o requiere mano de obra con poca calificación,  porque la minería demanda peones y pocas personas con conocimiento científico. La construcción lo propio, por cada ingeniero o arquitecto o maestro de obra, contrata 10 o más aprendices de albañilería y ni qué digamos del Sector Informal Urbano (SIU).

Varios intelectuales  nos hablan de que la única forma de salir de la pobreza es la educación. Los jóvenes asumen el reto y cuando egresan no encuentran trabajo acorde a su formación y tienen que vincularse al sector informal.  Muchos otros agarran la de Villadiego y se van del país en procura de que sean reconocidos en otro país como profesionales. Por eso se dice que Bolivia se ha convertido en exportador de profesionales.

El cambio de matriz productiva no se logra de un momento a otro, es el resultado de un proceso. Debemos seguir con la minería, gas, litio, etcétera, pero, al mismo tiempo, se tiene que construir las bases para una producción más limpia que aproveche los esfuerzos estatales en educación y que impulse la transformación de la realidad.  

Éstas y muchas razones más hacen de estas elecciones históricas y nos da la posibilidad de iniciar un cambio de orientación del desarrollo nacional.

 

Rodolfo Eróstegui T. es experto en temas laborales.
 

 

 

 


   

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