Rodolfo Eróstegui T.

Millennials y centennials

martes, 3 de marzo de 2020 · 00:11

Quién no escuchó en alguna oportunidad la frase tomada de un verso  de Rubén Darío: “Juventud divino tesoro”. El poeta tenía esa expresión porque hacía referencia a una etapa singular de la vida, en la que los jóvenes dan lo mejor de sí mismos en innumerables actividades de la vida cotidiana, ya sea en los deportes, en las artes, en los estudios.

A los jóvenes, no sé si siempre, se los comenzó a identificar y a ponerles nombres o apodos con los que se los identificaba resaltando alguna de sus cualidades visibles. 

A mediados del siglo pasado a los jóvenes profesionales se los denominó como los Chicago boys, era el sobrenombre de los 25 tecnócratas neoliberales que asesoraban al dictador chileno, formados en la Universidad de Chicago por Milton Friedman y que, supuestamente, conducían el milagro económico de ese país. 

Por extensión a todos los que impulsaban las políticas neoliberales se les puso ese mote. Luego a los jóvenes profesionales se los conocía con el acrónimo de Yupis (young urban professiona), al joven profesional urbano y con alta movilidad social ascendente. Ahora hablamos de la generación millennials. Sin lugar a dudas estos últimos tienen sus propias características, ya que no sólo agrupan a profesionales universitarios.

Los millennials son  las personas nacidas a fines del siglo pasado, básicamente entre los años de 1985 a 1999. En la actualidad  ellos tienen una participación en la Población Económicamente Activa (PEA) que fluctúa entre el 30 a 60%. Se dice que en México representan  el 45% de la fuerza laboral, en Perú más del 60% de ella y  en Chile bordean el 50%. En la mayoría de los países latinoamericanos las cifras nos sitúan por encima del 30%. Esto significa  que este segmento de la población está cambiando los hábitos de consumo respecto a otras generaciones. 

Es un grupo etario que tiene una  capacidad de compra menor que la que tenían las generaciones anteriores;  además, sienten una mayor presión del sistema financiero, pero también son buenos pagadores de sus préstamos.

Se puede percibir también que los millennials tienen algunas características en el trabajo. Primero, son nativos digitales que  significa que tienen una mayor capacidad para entender la tecnología digital, lo que les facilita integrarse a los puestos de trabajo en las empresas de punta, ya sean éstas productivas o de servicios. 

En segundo lugar, esta generación tiene una mayor capacidad multitarea; es decir, que pueden desempeñar uno o más trabajos dentro de la organización, estos trabajos pueden ser ejecutados simultáneamente. En tercer lugar, están más preparados;  sin embargo, tienen una mayor dificultad para encontrar un puesto de trabajo. 

En cuarto lugar, estas personas son menos conformistas debido a que buscan la excelencia hasta en las pequeñas cosas. Esta generación ya no es tan joven, algunos ya bordean los 40.

Esta generación digital está revolucionando las relaciones laborales puesto que no tienen cuestionamientos por la flexibilidad laboral, ya que trabajan utilizando las nuevas tecnologías en sus domicilios o en los cafés work. No les interesa un vínculo estable, sino que prefieren tener dos o más contratistas al mismo tiempo.  

Ahora se está comenzando a hablar de los centennials; es decir, son la generación nacida después del año 1997. En el país se los puede identificar con los pititas. Son los jóvenes que todavía están estudiando y que muy pronto ingresarán al mercado de trabajo y tomarán la posta a los millennials.

Una de las diferencias que ya se notan en ellos es que son una generación digital más experta y que junto con los millennials serán dentro unos cinco años la mayoría de la PEA.

Las generaciones anteriores en países como el nuestro llegaban al mercado de trabajo con un rezago en su capacitación respecto a la tecnología; ahora los millennials y centennials están llegando sobrecapacitados al mercado de trabajo.

 

Rodolfo Eróstegui T. es experto en temas laborales.

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