Rodolfo  Eróstegui T.

Algo no cuadra

martes, 26 de mayo de 2020 · 00:10

Lo que ahora se está discutiendo es la flexibilización de la cuarentena. Eso, al parecer, quiere decir que la cuarentena cumplió su cometido; sin embargo, las cifras de contagiados y defunciones está en aumento. Aquí algo no cuadra.

Me huele que la flexibilización de la cuarentena tiene una motivación diferente a la del cuidado de la salud, al parecer responde al cansancio y al estrés de la sociedad y porque con esta medida de prevención de la salud se está asfixiando a la economía. A unos sectores más que a otros. Esta combinación en política se la puede comparar con un barril de pólvora. 

Cuando decimos, muy sueltos de cuerpo, que un poco más del 60% de la población activa, es decir de los que trabajan, lo hacen por cuenta propia, que viven del ingreso que generan día a día y que la mayoría no tiene margen de ahorro, en realidad no nos imaginamos cuán grave es que esas personas se queden encerradas durante más de 60 días en sus casas sin poder generar ingresos para comer 

Sin lugar a duda, existen bolsones de trabajadores por cuenta propia que sí pueden ahorrar y acumular un capital importante, pero ellos son la minoría.  La mayoría son minibuseros, vendedores de misceláneos, vivanderas, plomeros, electricistas, pintores, y así podemos seguir enumerando una serie de oficios. 

A toda esta gente les cayó muy bien los bonos brindados por el Estado, pero la suma de toda esa ayuda no  llega a sumar el 50% del actual salario mínimo, y ya van 60 días. 

También decimos que ser emprendedores, es decir, ser pequeños empresarios y crear empleos, es la mejor forma para obtener buenos ingresos y progresar económica y socialmente; pero, en esta coyuntura, ellos tienen la responsabilidad de pagar salarios sin que los trabajadores de sus empresas produzcan. Es un suicidio lento. 

Si eso es malo para los propietarios de pequeña empresas, imagínense para los grandes empleadores, que tienen que pagar sueldos y salarios a miles de trabajadores, con planillas que en muchos casos superan el millón de bolivianos,  eso es mucho más malo.  A ellos el gobierno les ofrece créditos para pagar sus planillas, pero algún día tendrán que honrar los préstamos. Con préstamos o sin préstamos los dos meses que no produjeron serán perdidos.

Los últimos días vimos cómo las calles recibían a peatones, se están indisciplinando decíamos, pero lo cierto es que muchos de ellos se volcaron a trabajar porque los bonos ya se acabaron y no tienen dinero. Los empleadores comenzaron a activar sus empresas para trabajar a “media máquina”, porque no pueden seguir pagando sin vender bienes o servicios. Esto significa que convocaron a sus trabajadores. 

En otras palabras, la cuarentena estaba siendo levantada de hecho por los ciudadanos trabajadores. Al Estado, para no ser rebasado,  sólo le queda  autorizar a que la gente trabaje y decir: qué Dios los proteja porque nosotros ya no podemos. 

Desde mediados de diciembre,  cuando apareció el Covid – 19 en Wuhan y a mediados de enero, que se internacionaliza, el virus dejó de ser chino para pasar a ser ciudadano del mundo. Por ello sólo se tenía que esperar para que  llegue al país. 

Es decir, no apareció de un momento a otro. El 11 de marzo se presentó. Se tuvo el tiempo suficiente para preparar un plan de contingencia más estructurado y comprar test para diagnosticar cuántos bolivianos están contagiados por el virus y, con base en ello, tomar la decisión de levantar paulatinamente o no la cuarentena. Sin ese diagnóstico previo creo que no se puede pensar en flexibilizar.  

Al parecer la flexibilización de la cuarentena la tomarán los gobiernos autónomos departamentales y/o municipales. Por ello el diálogo político de coordinación y elaboración de un plan de contingencia con los subgobiernos es imprescindible. Debió ser convocado por el Órgano Ejecutivo hace más de 60 días. 

Hasta donde conocemos hay algunos departamentos y municipios que están mejor equipados para atender la pandemia, pero otros, como Beni, tienen muchos déficit en este campo. 

La responsabilidad no sólo recaerá sobre los gobernadores o alcaldes, sino también involucra al gobierno central, que es el que debió hacer todos los esfuerzos por comprar los test y dotar de equipos adecuados para atender las emergencias. 

Hasta ahora la cuarentena en el país y en el resto del mundo ha cumplido su cometido. Ha protegido a la población del contagio. Pero como dije, en el país algo no cuadra.

Rodolfo  Eróstegui T. es  experto en temas laborales.

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