Rodolfo Eróstegui T.

Democracia sin rumbo

martes, 16 de marzo de 2021 · 05:11

Con la finalización del periodo electoral más largo de la historia boliviana, pensé que   el enfrentamiento político entre azules, por un lado, y el pantone político, por el otro,  se terminaban las tensiones políticas nacionales. Pero no había sido así, al parecer un nuevo enfrentamiento comenzó el último viernes 12 de marzo, cuando se ordenó la detención de Jeanine Añez y algunos de sus excolaboradores.

El enfrentamiento político, primero producto de las elecciones sucesivas y ahora con el apresamiento de exautoridades sobre la base de un falso golpe de Estado, le está haciendo mucho daño al país democrático. 

Durante 14 años de economía azul, el país vivió un periodo de bonanza que se basó en el alto precio de las materias primas y no en un supuesto modelo “económico social comunitario productivo”.  Los precios de las materias primas comenzaron a bajar desde el año 2017 y ya en 2019 se visualizan indicadores que muestran que estamos en una crisis económica. Las crisis económicas no se presentan de la noche a la mañana, van madurando, creciendo, como si fuera masa de marraqueta. 

Después de experimentar durante 10 años crecimientos por encima del 4%, e incluso el año 2016, de más de 6%, el año 2019 se creció a una tasa de 2,2%. 

El déficit fiscal llegó a 9%, la balanza de pagos fue únicamente de 2,4%, por citar algunos indicadores. Al ver esta situación se debían prender las luces amarillas de alerta. Pero no, el gobierno anda jugando guerritas tensionando al país.

Pero, por si fuera poco la situación económica desde marzo del año 2020, tenemos la no grata visita del coronavirus. La llegada de ese bicho provocó una crisis sanitaria que puso al desnudo nuestras deficiencias en materia de salud. Nos dimos cuenta del déficit en salud: no contamos con los hospitales, ni equipos de respiración, mucho menos camas de emergencias, ni personal médico y paramédico suficientes.

Ahí la mayoría de la población nos dimos cuenta que las demandas de padre Mateo eran reales al exigir al gobierno el 10% de presupuesto para salud. 

Esos dos años de campaña le hicieron mucho daño al país porque nos dividió. Las campañas electorales no permitieron atender o enfrentar de manera adecuada la pandemia del coronavirus y la crisis económica.  El gobierno transitorio de Jeanine Añez culpaba de todos los males, y con razón, al despilfarro de Evo Morales, y ahora Luis Arce culpa a Jeanine por toda la falta de infraestructura y recursos económicos, olvidándose que quien manejó el país durante 14 años fue él. 

Creí que sin campaña electoral se abría la posibilidad de que todos sumemos esfuerzos para enfrentar al coronavirus y a la crisis económica. Un actor social no puede enfrentar la crisis económica y sanitaria solo. Se requiere de una convergencia de toda la sociedad. Los trabajadores, los empresarios ricos y pobres, comerciantes, gremiales, jóvenes y adultos, hombres y mujeres, y sobre todo a los partidos políticos de oposición. Pero con la declaración de guerra a todas las fuerzas políticas de oposición se está impidiendo que prospere una alianza para enfrentar la crisis. 

Lo que dicen los candidatos en campaña es parte de la campaña; su negocio es mostrar que el rival no es apto para gobernar, que no conoce el problema del país. Pero lo que pasa en la campaña queda en ese espacio. Una vez que se conocen a los ganadores, ellos son los responsables para devolver la paz entre todos los bolivianos. Algo así como lo que hace en este momento el alcalde electo de La Paz, Iván, el Negro, Arias. Tender puentes para incorporar a todos en la solución de los problemas de la ciudad. Eso es la democracia.

Me atrevo a pensar que  ahora la división de los bolivianos no será entre azules Vs. el pantone, tampoco entre indígenas, mestizos y k’aras; será entre la población democrática Vs. los autocráticos; entre los que queremos construir una sociedad más justa, sobre la base de una economía fuerte que respete a la Pachamama, y aquellos que quieren el poder para jorobar a los opositores.

Para los que detentan el poder político, las elecciones no solucionan nada. Vivimos en una democracia que no tiene rumbo.

 


Rodolfo Eróstegui T. es experto en temas laborales.
 

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