Rodolfo Eróstegui T.

Pedagogía del virus: la letra entra con sangre

martes, 2 de marzo de 2021 · 05:09

Este virus no sólo nos ha quitado las ganas de salir a la calle y dar una vuelta o a visitar a los amigos o parientes. También visualizó todas las deficiencias estructurales de nuestra sociedad que no las veíamos por ser parte de nuestra cotidianidad.

La primera impresión que tuvo mucha gente, sobre todo en la primera etapa de resistencia al Covid, que utilizó la cuarentena como mecanismo de defensa más adecuado, es que se identificó al medioambiente como un elemento vital para la vida. Las redes sociales y los canales de televisión se inundaron de imágenes fotográficas o filmaciones de   ríos con agua cristalina, incluso con peces. Antes eran focos de contaminación. Los cielos antes grises se tornaron celestes. 

Este efecto desapareció una vez levantada la cuarentena. Costó millones de vidas en el mundo para que hagamos consciencia social de nuestro rol en la contaminación y tener presente  del valor que tiene el medio ambiente para la calidad de vida. Aprendimos, pero el Estado no. Sigue con proyectos contaminantes. 

En Bolivia se puso en evidencia la falta de servicios  para la atención de la salud. El padre Mateo propuso que el Estado destine el 10% del presupuesto nacional a salud.  Se requiere personal médico y paramédico, hospitales, equipos modernos de atención en “emergencias”, más aceleradores lineales. Pero no hubo mucho eco en la sociedad. El Estado se aprovechó de ello y no atendió esa demanda. El Padre Mateo salió de Bolivia, no me queda claro si fue por voluntad propia, u obligado. 

Por la presencia del Covid ningún boliviano, incluso aquellos azules, puede decir que no es importante una política de salud pública seria y con presupuesto. Ya quedaron en el pasado los aplausos en la entrega de una nueva canchita de fútbol o los famosos polifuncionales deportivos; ahora queremos hospitales, respiradores, más ítems para contratar médicos y paramédicos. Volvió a aparecer el reverendo Mateo.

Otra enseñanza que entra con sangre es el tema de la educación. Tenemos una educación privada de muy buen nivel, incluso  una joven boliviana es parte del equipo que envió el  robot Perseverance a Marte. Pero esa educación de calidad no se la encuentra en la mayoría de las escuelas públicas o privadas del país. En general muestran las deficiencias en infraestructura y en la calidad educativa. La situación es más grave en el área rural. Docentes con baja calificación, sobre todo para impulsar una educación a distancia. 

El satélite, como dice mi amigo Benjo, es algo parecido a la fe: Todos te dicen que está arriba, pero nadie lo vio. La dirigencia del magisterio se opone a la enseñanza a distancia porque son incapaces de reinventarse. El Estado no es capaz de impulsar ni siquiera un diplomado en educación a distancia para apoyar la transformación.

Respecto al trabajo, podemos decir que los trabajadores pasaron de la defensa a ultranza de la estabilidad laboral a una época de plena flexibilización laboral. Trabajadores que perdieron su empleo, inmediatamente se reinventaron y comenzaron a trabajar en otro rubro. Los  empresarios que gastaban sus energías solicitando apoyo gubernamental, ahora se dedican a modificar sus empresas y pasan a producir bienes y servicios que demandaba la sociedad.  También se flexibilizaron. Los trabajadores, si quieren conservar su puesto de trabajo, tienen que volverse polivalentes. Se adaptan a las circunstancias productivas de cada empresa. 

Los jóvenes que perdieron su empleo  no esperaron a que el gobierno de Añez o Lucho Arce les tiendan una mano.  La gente ya perdió la esperanza en el Estado. Ellos se emplearon inmediatamente en un sector conocido como delivery  o se pusieron a producir bienes para los hogares. No están desocupados. 

Mucha gente comenzó a utilizar su smartphone y las redes sociales para  trabajar y no sólo para socializar. El bicho malo les cambió la vida y la perspectiva. Hay que ver cómo mejorar sus ingresos. Hay muchas más aspectos, pero será para la próxima.

 
Rodolfo Eróstegui T.
es experto en temas laborales.
 

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