Verónica Ormachea G.

Bolivia engañada

martes, 29 de octubre de 2019 · 00:09

La suspensión del TREP, o conteo rápido, fue usada  por el Gobierno para “robar” las elecciones generales y “cocinar” los resultados, declaró el embajador de Estados Unidos ante la OEA. Así de claro.

El Tribunal Supremo   Electoral (TSE) ha cometido el fraude más obvio y peor hecho de la historia reciente de Bolivia.

Lo pudimos comprobar tras la denuncia del ingeniero en sistemas Édgar Villegas (ahora amenazado) y de su equipo, que son ciudadanos independientes, ante la TVU y CNN así como por centenares de denuncias y testimonios de ciudadanos que mostraron fotografías y videos. Votaron hasta los fallecidos.

Los bolivianos quedamos desconcertados cuando el TSE cortó el TREP, cuando estaban en el 83% del conteo que daba una diferencia de siete puntos entre Evo Morales, del Movimiento Al Socialismo, y Carlos Mesa, de Comunidad Ciudadana.

El TSE suspendió el recuento porque observó que la tendencia era que Mesa iba a la segunda vuelta y no permitió a la oposición controlar el conteo. Se consumó el fraude ante los ojos de los bolivianos y el mundo.

Morales, esa noche, sin que el TSE dé los resultados, se declaró vencedor de la primera vuelta.

Dos empresas independientes, Viaciencia y Jubileo, realizaron el conteo y confirmaron que la diferencia entre ellos era de cuatro a  cinco puntos.

La noche en que se suspendió el recuento de las actas, los bolivianos entraron en pánico. Los supermercados rebalsaban y las colas para cargar gasolina eran infinitas. Las redes sociales disparaban mensajes cargados de ira. A esto se sumó la renuncia del vicepresidente del TSE.

¿Dónde se ha visto que después de cinco días de la votación -cuando existen comunicaciones satelitales y digitales en todo Bolivia y con el exterior- se anuncie que la candidatura de  Morales gane la primera vuelta con 46,64% de los votos y Mesa con el 36,83% justo con la diferencia mínima necesaria para justificar la victoria oficialista y  evitar que Mesa vaya a la segunda vuelta?

Ante las irregularidades cometidas, los observadores de la OEA dijeron -entre otros- que el Gobierno había utilizado recursos públicos para la campaña y recomendaron que aunque hubiese más de 10 puntos entre el primero y el segundo (condición para el balotaje) se vaya a la segunda vuelta. A esto se sumaron la Unión Europea, Brasil, Colombia y Argentina.

El secretario  general de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, declaró no considerar legítimo el resultado hasta no realizar una auditoría solicitada por el Gobierno. El organismo internacional recomendó que sea vinculante, lo cual pone en figurillas al partido gobernante.

El fraude comprobado ha causado indignación en los bolivianos,  hartos de tener a Evo durante 13 años, que se presentó como candidato violando el referendo  del 21 de febrero de 2016 que rechazó su repostulación.

 Se ha creado la Coordinadora de Defensa de la Democracia liderada por Carlos Mesa y conformada por la oposición que desconoce el cómputo del TSE, ha pedido que se respete el balotaje y convocado a manifestaciones pacíficas.

Pocas veces se ha visto una reacción tan contundente de la oposición en todo el país para defender su voto. A diario, en las “mil esquinas”, la sociedad civil realiza bloqueos, cabildos, manifestaciones y cacerolazos.

Mientras ésta sale con banderas, el Gobierno los reprime con gases lacrimógenos y pimienta y arroja agua con carros Neptuno. La ONU indicó el “uso excesivo de la fuerza contra manifestantes”.

El fraude ha dividido al país y fortalecido a la oposición, que se encuentra más unida y organizada que nunca, y que está creciendo a pasos agigantados.

La Coordinadora declaró paro cívico nacional indefinido en toda Bolivia. Mientras el  Gobierno ha amenazado con cercar las ciudades.

Recomendamos al presidente Morales que dé lugar a la segunda vuelta en aras de la paz y la democracia.

Verónica Ormachea  G. es periodista y escritora.

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