Verónica Ormachea G.

Congresistas mujeres, la pesadilla de Trump

martes, 27 de agosto de 2019 · 00:11

Se autodenominan “El escuadrón” (The Squad). Son cuatro parlamentarias demócratas que se han convertido en una voz imprescindible en el Congreso de Estados Unidos. Es el sector progresista y joven del Partido Demócrata y han dado un aire fresco y renovador a la política de ese país.

 “El escuadrón” se ha ganado sus curules legítimamente y gracias al voto popular lo que ha sido un triunfo histórico para las minorías. Son parte de las 102 mujeres elegidas como diputadas en la Cámara de Representantes.

Representan todo lo que Trump detesta, ya que es racista y xenófobo. Él quiere un país lleno de blancos y mejor si todos fueran Wasps  –o algo parecido– cuyo acrónimo significa: blanco, anglosajón y protestante. Estos rechazan nacionalidades, culturas y etnias que no sean de ascendencia británica.

Alexandra Ocasio-Cortez, de 29 años, tiene ancestro portorriqueño y es la congresista más joven de la historia de Estados Unidos. Ilhan Omar, es la primera legisladora de origen somalí.  Rashida Tlaib la primera con ancestro palestino. Y Ayanna Pressley es la primera afroestadounidense en ser elegida por el Estado de Massachussets.

Tlaib y Omar son además musulmanas. Son las dos únicas mujeres islamitas elegidas parlamentarias en el Congreso de ese país.

Dichas notables mujeres coadyuvaron al Partido Demócrata en las elecciones legislativas del pasado noviembre a recuperar la Cámara Baja, tras la derrota de Hillary Clinton en las presidenciales de 2016.

La millennial Ocasio-Cortés se postuló como “demócrata socialista”, lo que provocó la ira de los republicanos que la critican de comunista.

Su discurso, en general, es por las minorías, la mujer, los inmigrantes, los pobres, la igualdad, los derechos civiles y la defensa del medioambiente.

El escuadrón impulsa el juicio político o impeachment al Presidente de Estados Unidos para impedir su reelección y aquello ha provocado que las tenga en la mira.

En una ocasión Tlaib exclamó: “Vamos a destruir a este cabrón” y Ocasio-Cortez lo acusó de racista.

Nancy Pelosi, (quien  representa el establishment del Partido Demócrata) y Presidenta de la Cámara de Representantes, las reunió para que bajen el tono.

Trump tuiteó: “Ellas vinieron de países cuyos gobiernos son una completa y total catástrofe (…) y vienen a decirle a la gente cómo se debe dirigir nuestro gobierno”. Y sugirió que se “regresarán” a aquellos lugares.

Ante esto, la Cámara de Representantes aprobó una resolución que tildó de “racistas” los tuiteos del presidente.

Señaló que “los comentarios racistas de Trump han legitimado el miedo y el odio hacia los nuevos ciudadanos estadounidenses y las personas de color”. Él respondió: “¡No tengo un solo pelo racista!”.

Pelosi (la tercera autoridad de dicho país) añadió: “Todos los estadounidenses, excepto los descendientes de los pueblos nativos y los esclavos africanos, son inmigrantes o descendientes de inmigrantes”. Y resaltó “el patriotismo no está definido por la raza o la etnicidad, sino por la devoción hacia los ideales constitucionales de igualdad, libertad, inclusión y democracia”.

Pressley afirmó: “No muerdan el anzuelo, este es un alboroto para distraer temas”.

Trump les sigue haciendo la vida infernal. Influyó para que Israel no reciba a Tlaib y Omar, quienes tenían previsto visitar ese país y territorios palestinos.

El gobierno israelí no les permitió el ingreso –entre otros– porque ambas tenían como destino visitar Palestina.

Luego autoridades israelíes aceptaron que Tlaib realice una visita a su abuela en Cisjordania, pero ella no aceptó por considerar que ingresaba bajo “condiciones opresivas”.

El hecho es que Trump ha confirmado ser un discriminador, no acepta la crítica de mujeres representantes de minorías y con sus agresiones les ha dado gran protagonismo.

 

Verónica Ormachea G. es periodista y escritora.
 

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