Unos emprendedores hacen “turismo de emociones” en la selva de Pando

En 2015, Lucimar Castedo, su hermano y su papá compraron una finca de 25 hectáreas en el municipio de Porvenir del departamento de Pando. Lo hicieron con un crédito que siguen pagando. Ya entonces tenían la idea de convertir este predio en una fuente de ingresos, alquilándolo como un lugar de camping, pero no fue hasta que la pandemia les proporcionó la urgencia y el tiempo necesarios que crearon Momentos Pando.

Lucimar trabaja desde hace una década en la Universidad Amazónica de Pando. Por la grave crisis que vive el país, sus sueldos se atrasaron y la impulsaron a poner en marcha la idea que había acariciado desde hace tiempo. Ahora es uno de los proyectos finalistas del concurso Emprende Ideas en Pandemia de la Fundación Samuel Doria Medina.

Momentos Pando ofrece un visita al municipio de Porvenir, cuya vocación principal es la turística. El programa dura dos días y una noche, así que puede realizarse durante un fin de semana o aprovechando algún feriado. El lugar es muy bello y los visitantes pueden nadar o pescar en una laguna, hacer un paseo guiado por la selva, sacarse fotos en un paisaje impactante y realizar actividades que les permitan fortalecer sus familias, parejas o grupos de amigos. Hay canchas de fútbol y volibol, una corriente de agua y sendas. “Hemos tenido reconciliaciones, familias que se han renovado, niños que por fin han recibido la atención de sus padres”, cuenta Lucimar, que es trabajadora social y se encarga de mantener a los grupos de turistas activos y unidos. Hacemos “turismo de emociones”, señala. Momentos Pando no ofrece sus instalaciones más que a un grupo a la vez, para que la experiencia sea completamente biosegura y casi íntima.

Cuando se hace la noche, los visitantes pueden comenzar a relajarse con un “cine-camping” y luego ver las estrellas –que impresionan si se las observa desde un lugar sin electricidad– a través del telescopio. Al final de la jornada, dormirán en las carpas que el personal de la finca habrá armado. Y al día siguiente podrán disfrutar de un desayuno campestre que, al igual que el resto de los alimentos, les será provisto.

“Solo tienen que traer ropa, repelente de insectos y muchas ganas de pasarla bien y desconectarse”, explica Lucimar. Por supuesto, no estamos hablando de un hotel. La idea es acampar, pero con cierto apoyo, como una ducha rústica y la presencia allí del personal de Momentos Pando.  En el futuro, si las cosas van bien, se construirán cabañas para los interesados en hacer “glamping”, es decir, “acampar con glamur”.

Antes de volver, los turistas plantan su propio árbol (tajibo, majo, castaño) para dejar su marca en la selva y aprender a cuidar la naturaleza. Todo el emprendimiento está atravesado por una preocupación ecológica.

“No hemos tocado nada para que las personas tengan un contacto real con la naturaleza, por ejemplo con los animales; tenemos monos león, parabas, capibaras, tapires. Ellos no son parte de nuestro hábitat, nosotros somos parte del hábitat de ellos. Eso debemos respetarlo. Somos un biocentro”, asegura Lucimar Castedo.

Si Momentos Pando ganara el concurso de la Fundación Doria Medina, usarían el premio para comprar un sistema de paneles y equipos, como un freezer especial, que les permitiese usar energía solar. Están a siete kilómetros de la ciudad y por eso no tienen electricidad. Actualmente deben prender un motor a gasolina para mantener algunos alimentos y para el “cine-camping”, pero les resulta caro.

Los interesados en encontrar este emprendimiento pueden hacerlo en Facebook, TikTok e Instagram, con el nombre de Momentos Pando.

 

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