Demócratas y republicanos elevaron el techo del endeudamiento

Acuerdo bipartidista evita cese de pagos en Estados Unidos

El compromiso desbloquea el presupuesto federal para reabrir la Administración, paralizada parcialmente desde el 1 de octubre, hasta el próximo 15 de enero.
miércoles, 16 de octubre de 2013 · 22:42
EFE/ Washington
 Los líderes demócrata y republicano en el Senado de Estados Unidos anunciaron ayer un acuerdo "histórico” para evitar que el país se declare en suspensión de pagos, horas antes del plazo límite, y reabrir la Administración federal.

"Ha sido muy duro” llegar a este acuerdo, reconoció el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, al anunciar el compromiso político.  

La propuesta del Senado eleva el techo de endeudamiento hasta el 7 de febrero y desbloquea el presupuesto federal para reabrir la Administración, paralizada parcialmente desde el 1 de octubre, hasta el 15 de enero, dando tiempo a que el Congreso inicie un debate sobre el gasto y reducción del déficit.
La administración Obama también habría conseguido una tercera condición, la de no retrasar ni modificar la reforma sanitaria aprobada en 2010, uno de los aspectos más complicados del debate congresal.  
En este sentido, la "cooperación” con el líder de la minoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, "ha sido esencial para lograr el acuerdo”, destacó Harry Reid al anunciar el consenso bipartidista ante el pleno de la Cámara Alta.

Según Harry Reid, este acuerdo "pone fin a un enfrentamiento” y ahora "es el momento de la reconciliación” entre republicanos y demócratas.

  A partir de ahora, un comité bipartidista y bicameral se encargaría de negociar un acuerdo presupuestario a largo plazo que debería ser presentado en diciembre a más tardar.  
El compromiso alcanzado en el Senado "dará estabilidad” a EEUU y servirá para emprender "un camino hacia la sostenibilidad fiscal”, afirmó Reid.

Reacción inmediata
La agencia de calificación Fitch puso ayer  en perspectiva negativa para una posible rebaja la calificación que otorga a la deuda de EEUU, que por ahora sigue teniendo la máxima nota, AAA.  
Nada más conocerse el acuerdo en el Senado, Wall Street amplió las ganancias y el Dow Jones, su principal indicador, superaba los 200 puntos.

Por su parte la Casa Blanca aplaudió el pacto alcanzado en el Senado por demócratas y republicanos e instó  al Congreso a avanzar "con rapidez” y sacar adelante cuanto antes dicho acuerdo en la Cámara de Representantes.

El portavoz de la Presidencia, John Carney, aseguró  que el mandatario norteamericano, Barack Obama, confía en que el acuerdo sirva para que la Administración federal recupere plenamente su actividad y EEUU  esquive la suspensión de pagos.
Según la cadena CNN, "el acuerdo entre las bancadas del Congreso permite resolver la crisis que se cernía sobre Washington, pero al mismo tiempo supone una clara señal para el presidente Obama en sentido de que a partir de ahora debe reforzar sus políticas sociales y alcanzar consensos con los republicanos para evitar futuras crisis”.

Análisis

Antonio Caño
Periodista de El País
  "El precio político de un pacto”


A pesar del acuerdo entre demócratas y republicanos, alguien saldrá  derrotado del Congreso  y las consecuencias de esa derrota, no sólo van a influir en el futuro de determinados personajes en el poder, sino en los resultados de las próximas elecciones legislativas y presidenciales y en el rumbo político del país.

Lo que está en juego en EEUU es, de forma inmediata, la solución de un atasco presupuestario que tiene la administración federal cerrada desde hace más de dos semanas y que  amenazó con una letal suspensión de pagos.
Pero, con una mayor perspectiva, lo que se decide en esta crisis es la fuerza de cada cual para imponer sus puntos de vista en la forma en que EEUU organizará sus finanzas y establecerá sus prioridades de gastos e impuestos fundamentales en el futuro inmediato.
Si los republicanos más conservadores, amalgamados en torno al Tea Party, salen victoriosos de esta sangrienta batalla, lo que ahora mismo parece improbable, pudiera convertirse en protagonistas de la situación política de este país por mucho tiempo.
Si, por el contrario, esta crisis se resuelve en la línea de lo que desea Barack Obama, su partido y el sector moderado del Partido Republicano, habría razones para celebrar, quizá, el declive del radicalismo revolucionario de la extrema derecha y  el triunfo de las corrientes más moderadas.


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