La Cámara de Representantes no acordó el presupuesto

Parálisis del Gobierno de EEUU suspende a 800 mil empleados

El cierre gubernamental sólo es visible en Washington, pero las bajas forzosas sin sueldo y el bloqueo legislativo pueden lastrar el crecimiento de la economía.
martes, 01 de octubre de 2013 · 21:03
Agencias / Washington

Estados Unidos amaneció ayer con parte de su administración federal cerrada después de 17 años. La falta de un acuerdo en la Cámara de Representantes  sobre el presupuesto para las próximas semanas dejó  a 800 mil empleados públicos sin trabajo.
Aunque los efectos sobre la economía son escasos de momento, y el cierre gubernamental sólo es visible en la capital, Washington, las bajas forzosas y sin sueldo y el bloqueo legislativo prolongado pueden lastrar el crecimiento económico y dañar la credibilidad de la primera potencia mundial.
El cierre parcial del Gobierno tiene un efecto importante para los directamente afectados, pero, como se demostró ayer en Nueva York, de poca consideración, casi anecdótica, para  la gran mayoría del país, describen el diario español La Vanguardia y la cadena CNN. 
Por ejemplo, los científicos que investigan con fondos de la NASA se quedaron   en casa.  
Los más optimistas recuerdan que lo mismo pasó en 1996 y que, al regresar al trabajo, les pagaron con efecto retroactivo.
Si bien los  neoyorquinos se pusieron en marcha como cualquier otro día, en Washington el panorama era distinto.
 Allí viven centenares de miles de funcionarios públicos que no acudieron  a trabajar o sólo pasaron  por sus oficinas para recoger sus pertenencias. No saben cuando regresarán.
Dependen de un acuerdo en el Congreso, en el que la mayoría republicana en la Cámara de Representantes veta el presupuesto a menos que se aplace la controvertida reforma sanitaria, uno de los principales logros del presidente Barack  Obama.
A media mañana el cierre de la administración era poco visible en las calles y el metro de la capital, donde el tráfico sólo era  un poco menor de lo habitual, describe la cadena Sky News.  
Los turistas no podían acceder a los museos públicos, los monumentos ni el zoológico. Entre otros ministerios y agencias afectadas, las bajas forzosas impedirán trabajar a 400 mil empleados civiles del Pentágono y a un 97% de los empleados de la NASA.
No todas las oficinas del Gobierno federal, que tiene unos dos millones de empleados, cerraron.   Quedan exentos los servicios considerados "esenciales”, como los que afectan a la seguridad nacional y la salud pública. Los servicios de correos y la Reserva Federal permanecerán abiertos.
Además, el Presidente firmó una ley que permitirá que el 1,4 millón de miembros activos de las Fuerzas Armadas siga cobrando. Los jubilados recibirán sus pensiones y accederán al sistema de sanidad pública para mayores de 65 años.
Sin embargo, la ironía es que el bloqueo en el Congreso no consiguió detener la reforma sanitaria, puesto que ayer entró en funcionamiento  una web en la que los ciudadanos  podrán elegir el seguro sanitario que más les convenga. Al menos un consuelo.  
Punto de vista
Antonio Caño
Periodista de El País
El éxtasis
del Tea Party
El Tea Party disfruta de su momento de gracia.  
Desde su aparición en la escena norteamericana, en el verano de 2009, pocos meses después de la toma de posesión de Barack Obama, el Tea Party pasó  por momentos de gran relevancia, como en las elecciones legislativas de 2010, y otros de cierto repliegue, como en las presidenciales de 2012.
Pero su protagonismo nunca había llegado a ser el factor dominante de la situación política del país. Hasta ahora, con el cierre de la administración federal, cuando ha arrastrado a toda la nación a un estado extremo de ingobernabilidad.
Pocas horas antes de que se consumara la suspensión de la actividad pública, Obama decía que "una facción de un partido en una cámara de uno de los poderes del Estado no puede paralizar todo un país”.
Se equivocaba. Sí pudo. Pudo, en parte, porque su radicalismo no se detiene ante consideraciones como la estabilidad política, los riesgos económicos o la imagen de una gran potencia.
Pero pudo también porque al Tea Party le sobra la determinación y el arrojo que les falta a todos los demás políticos del país.

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