Los resultados de las legislativas no le permiten 2/3 en el Congreso

Fernández tendrá difícil una eventual reelección en Argentina

ALIANZAS No se descarta que el oficialismo kirchnerista empiece a barajar en breve acuerdos políticos con sus rivales para garantizarse la mayoría parlamentaria.
lunes, 28 de octubre de 2013 · 20:27
Agencias / Buenos Aires
 C on los resultados de las elecciones legislativas del domingo,  los argentinos le han dicho a Cristina Fernández y a todos los kirchneristas que alentaron su reelección que no puede intentarla.
Ya no es una cuestión abstracta. El baile que conduce a la Casa Rosada en 2015 acaba de empezar y la Presidenta se quedó  fuera, a menos que uno o varios partidos de la oposición sellen un acuerdo con ella, cosa improbable pero no imposible.

Para reformar la Constitución Cristina Fernández de Kirchner necesitaría la aprobación de dos tercios del Congreso, o sea: 172 diputados (sobre un total de 257) y 48 senadores (sobre 72).
El domingo, el kirchnerismo y su aliados obtuvieron 131 diputados (tres menos que en 2009) y 40 senadores (los mismos que entonces), concluye un análisis del diario español El País.  
Es cierto que el kirchnerista Frente para la Justicia sigue siendo la primera fuerza política del país, y  que esos resultados le permiten seguir manteniendo la sartén del Congreso por el mango. Pero la sartén se ha vuelto más pequeña, simplemente porque hay otros intereses de por medio, aun en el peronismo.

El baile que conduce a la Casa Rosada es tan apasionante como simple: se trata de sumar aliados. Un viejo dicho señala que el peronista perdona todo menos la derrota. O sea, se irá con quien tenga porte político y firmes encuestas de ganador.  
Y otra expresión peronista recuerda que el primero gobierna y el segundo acompaña.
Es decir, el que ayer llamó a Sergio Massa esbirro del Grupo Clarín y esclavo de las grandes corporaciones, mañana puede llamar a su puerta y Massa se la abrirá, sin duda alguna.  
El fenómeno Massa
El kirchnerista que quiera pasarse al bando de Massa tendrá que pensárselo dos veces.
Es cierto que Sergio Massa ha arrasado. Que le sacó 12 puntos al candidato oficialista de Buenos Aires, cuando las encuestas le daban entre siete y diez. Pero le quedan por delante dos años eternos hasta 2015. Es mucho tiempo para que se le siga viendo su sonrisa a diario en un mar de 257 escaños parlamentarios.  
Su gran rival del momento, el kirchnerista  Daniel Scioli, es gobernador de la provincia de Buenos Aires, la más rica y más poblada del país. Pero Scioli aún no tiene garantizado el apoyo del kirchnerismo puro y duro.
Cristina Fernández aún no se ha pronunciado a favor de nadie para las presidenciales de 2015. En cuanto lo haga, el baile se volverá mucho más dinámico.

 "Lo peor para el oficialismo es tener la obligación casi perentoria de negociar con sus rivales dentro del peronismo, algo impensable hace un par de años. El problema reside en eso precisamente. El kirchnerismo vive de la soberbia del que se sabe ganador, y ahora las urnas le piden humildad”, sostiene el analista Braulio Sostre en RFI.

Ecos electorales desde  Buenos Aires  
Kirchnerismo  Pese a la derrota en la mayoría de los distritos, el oficialismo  sigue siendo la principal fuerza política de Argentina. Donde perdió lo hizo ante diversas fuerzas opositoras peronistas.
 Massismo El candidato del Frente Renovador por la provincia de Buenos Aires, Sergio Massa, se impuso por casi 12 puntos de ventaja.

Análisis
FRANCISCO PEREGIL  Periodista de El País

Triunfo de un disidente

He aquí un fruto maduro del peronismo, el ejemplo antológico del peronista que vuelve las lanzas contra sus compañeros de batalla, de la misma forma que Néstor Kirchner (2003-2007) se enfrentó en su día y derrotó a su admirado Carlos Menem (1989-1999) o a su mentor Eduardo Duhalde (2002-2003).
Sergio Massa tiene 41 años, está casado y con dos hijos, es amante del fútbol, amigo de decenas de periodistas y de los empresarios que contratan a esos periodistas. Y siempre tuvo unos reflejos olímpicos para cambiar de acera en el momento justo.
Ingresó en el partido centrista liberal de la Ucedé cuando tenía 15 años. En la veintena, cuando se supone que uno pretende cambiar el mundo, Massa dejó que el mundo lo cambiara a él y se hizo peronista, lo que equivalía a meterse en el ascensor más rápido hacia el poder.
Fue menemista con Menem, duhaldista con Duhalde, kirchnerista con Kirchner y cristinista con Cristina Fernández. Ahora es únicamente  Massista. Y asegura que se sitúa en el centro de la política argentina. Caminando por esa anchísima, ambigua y difusa senda de centro intentará llegar a la Casa Rosada en 2015.
Los altos cargos kirchneristas le reprochan que en la lista que encabezó como candidato a diputado hay de todo. Sin embargo, a día de hoy es el gran triunfador de las legislativas y, quién sabe...

 

 

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