Los sobrevivientes cuentan cómo salvaron la vida en el mar

La tragedia de Lampedusa muestra drama de emigrantes

La modesta embarcación que naufragó iba atestada de hombres, mujeres y niños que ansiaban llegar a Europa para alcanzar una prosperidad imposible en África.
jueves, 03 de octubre de 2013 · 21:31
Agencias / Roma
 Hakeem tiene la mirada perdida. Su cuerpo tirita;   no consigue calentarse con una taza de café, menos con la frazada que recibió de la Cruz Roja italiana.
Él es uno de los sobrevivientes del desastre de Lampedusa, aquellos cobijados en el polideportivo de la pequeña isla del Mediterráneo, cerca de Sicilia, la puerta de ingreso a Europa para miles de emigrantes subsaharianos que huyen de la pobreza, la inestabilidad política y la persecución religiosa.
Todas esas causas pasaron a segundo plano ayer cuando, en medio de un mar picado, el modesto barco que transportaba a 500 personas, hombres, mujeres y niños, desde el puerto de libio de Misrata, zozobró hasta naufragar. Hakeem,  24 años de edad electrotécnico de profesión, cuenta con suma dificultad (arrastra cada palabra producto del cansancio), que el patrón de la embarcación dio la voz de alarma, pero nadie lo escuchó.
 "De pronto la gente empezó a gritar al darse cuenta de que a babor alguien había prendido una fogata sin poder controlar el fuego.  Vi a varias personas saltar por la borda. Ninguna llevaba chaleco salvavidas. Una mujer abrazó a su bebé  y se lanzó al mar. Aún escucho los gritos desesperados de las mujeres y el llanto de los niños. Algunos hombres pedían ayuda, pero estábamos solos, en medio de la nada. No tuve alternativa. Me abrí paso entre el gentío y me arrojé al mar sin pensarlo. Nadé  hasta la costa sin mirar atrás”, reporta la cadena Rai Uno desde el puerto de Lampedusa.
 Operación rescate
Según TVE, la embarcación era ilegal: no estaba registrada en ningún puerto, al menos del norte de África, y las autoridades navales y aduaneras italianas confirmaron que el patrón del barco fue contratado por un intermediario en Trípoli,  Libia.
El "intermediario” es un tratante de personas, un mercader de seres humanos que no tiene reparo alguno a la hora de atestar  un barco  previo pago de una generosa cantidad de dinero, explica la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). El resultado de este crimen es espantoso: al menos 300 muertos recogidos por los equipos de rescate de la Fuerza Naval Italiana, que no reparó en medios para su terrible tarea.
"Cuando vimos el helicóptero movimos los brazos y gritamos lo más fuerte que pudimos. Una hora después, un barco de la Armada nos rescató”, dijo Martin Merneke, un nigeriano, con un voluminoso vendaje en la cabeza. "No perdí el conocimiento, aunque me golpeé con algo o alguien al caer al agua. Varios compañeros vieron dos barcos de pescadores y trataron de llamar su atención. Creo que nos escucharon. No parecían estar demasiado lejos. Pero no hicieron nada”, sostiene Martin.
 Esta versión, corroborada por varios sobrevivientes del naufragio, fue desmentida por las autoridades italianas.  Desde el ministerio del Interior se asegura que los pescadores rescataron "el mayor número de personas que pudo”, apunta Rainews.

De cualquier modo, la controversia está servida. Tal y como señala el diario Il Corriere della Sera "el pánico abordo provocó la mayoría de los muertos. Otros  murieron ahogados y los equipos de rescate sólo pudieron recoger de las aguas a decenas de cuerpos sin vida”.

Punto de vista
Xabier Olabarria Activista y periodista
  Un gran campo de refugiados
 Lampedusa es más que una hermosa  isla;  es uno de los mayores campos de refugiados del mundo.
Esta histórica isla, en el archipiélago de las Pelagias, es considerada la puerta de la Europa comunitaria, la diferencia entre la pobreza y la  prosperidad. Pero al mismo tiempo es una trampa mortal para aquellos aventureros que osan hacerse a la mar sin conocer las intensas corrientes marinas y su letal  costa rocosa.
Los datos de Naciones Unidas confirman que en los recientes 25 años murieron   20.000  emigrantes, la mayoría en naufragios. Otras salvaron la vida, pero cayeron en las garras de la mafia que lucra con la trata y tráfico de personas, una red que se extiende por todo el Sur del continente sin que las autoridades puedan frenar la emergencia humanitaria.
El problema es aún mayúsculo para el Gobierno italiano. En 2011, las autoridades de la isla señalan que  50.000 emigrantes indocumentados  pasaron por la isla. Muchos de ellos estuvieron en un inhumano centro de detención antes de ser repatriados.
Para la alcaldesa Giusi Nicolini la situación es insostenible desde lo humanitario a lo financiero, debido a que no existen recursos suficientes para alimentar a los emigrantes.
Hace unos meses, el ex primer ministro Silvio Berlusconi  pidió al Gobierno que militarice Lampedusa para evitar desgracias como la de ayer.
Pero esa no es la solución. Los emigrantes se darán modos para llegar a Europa aunque la vida se les vaya en ello. Saben que ya no tienen casa. Sólo un horizonte lejano.

Confidencial

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