Jorge Bergoglio visitó la catedral de San Rufino en Asís, Italia

Papa pide a esposos “firmar la paz antes de acostarse”

“Lo más importante es pedir perdón y aceptar las disculpas de los demás, perdonando”, dijo el Pontífice, quien aprovechó para dar consejos a los religiosos.
sábado, 05 de octubre de 2013 · 20:27

Agencias  / Italia
El papa Francisco instó el viernes a los esposos a perdonarse aún "cuando vuelen platos”, tras recordar que "firmar la paz antes de acostarse”, puede salvar el matrimonio.
Desde la catedral de San Rufino en Asís, la pequeña ciudad del centro de Italia donde nació San Francisco, ante numerosos religiosos, obispos y laicos, Francisco volvió a abordar un tema central de su pontificado: "reconocer los propios errores, pedir perdón, aceptar disculpas”.
"Lo más importante es pedir perdón y aceptar las disculpas de los demás, perdonando”, dijo. "A veces pienso en los matrimonios que después de tantos años se separan: nos hemos alejado”.
"Quizás no supieron perdonar a tiempo. A los nuevos esposos les doy este consejo: nunca terminen la jornada sin firmar la paz. Aún cuando hayan volado platos”.
Francisco aprovechó la ocasión para dar consejos a los religiosos, curas y obispos, a los que advirtió contra las "homilías interminables, aburridas, de las que nada se entiende”. A los obispos recordó que son "custodio del don de la armonía en la diversidad” y a los párrocos los invitó a "conocer las personas”.
"No se dejen bloquear por las rigideces o por el famoso ‘siempre se hizo así’”, dijo con tono amigable, similar al de Juan XXIII, conocido por su lenguaje simple.

Mundanidad
"Es ridículo que un cristiano verdadero, un obispo, un cardenal, un Papa, vayan por el camino de la mundanidad, que mata  el alma, que mata la Iglesia”. Francisco llamó a la Iglesia y a todos los cristianos a despojarse del espíritu de mundanidad, que definió el "cáncer de la sociedad”.
"La Iglesia debe despojarse de un peligro gravísimo, el de la mundanidad, el de la vanidad, el de la prepotencia, el del orgullo, el del dinero”, clamó Francisco, quien prefirió dejar de lado el discurso que tenía preparado, evidentemente emocionado por estar en los lugares donde predicó el poverello, nacido aquí en el siglo XII.
Dijo que "si queremos salvarnos del naufragio, es necesario seguir la vía de la pobreza, que no es la miseria -ésta hay que combatirla-, pero es el saber compartir, ser más solidarios con los necesitados, confiar más en Dios y menos de nuestras fuerzas humanas”.
"Todos estamos llamados a ser pobres y por eso debemos aprender a estar con los pobres, compartir, tocar la carne de Cristo. Un cristiano no es uno que se llena la boca con los pobres, ¡no! Es uno que los encuentra, que los mira en los ojos, que los toca”, explicaba.
 En un programa más que intenso, el papa Bergolio visitó luego la Iglesia de San Damián, que el santo de Asís reconstruyó y donde recibió el llamado de Jesús desde un crucifijo y, más tarde, antes de celebrar una misa multitudinaria ante la Basílica de San Francisco, rezó concentrado ante la tumba del poverello, en medio de un silencio impresionante.

Confidencial

Si te interesa obtener información detallada sobre el proceso electoral, suscríbete a P7 VIP y recibirás mensualmente la encuesta electoral completa de Página Siete.

Además, recibirás en tu e-mail, de lunes a viernes, el análisis de las noticias y columnas de opinión más relevantes de cada día.

Tu suscripción nos ayuda no solo a financiar la encuesta sino a desarrollar el periodismo independiente y valiente que caracteriza a Página Siete.

Haz clic aquí para adquirir la suscripción.

Gracias por tu apoyo.

Valorar noticia

Comentarios