Seis días después del paso del tifón Haiyan

Heroísmo y pillaje coinciden en medio del caos en Filipinas

Miles de hogares quedaron destruidos por los intensos vientos, mientras los damnificados buscan agua potable y alimentos.
miércoles, 13 de noviembre de 2013 · 21:36
EFE / Manila
El joven británico que arriesgó su vida para salvar a otros o el asalto a un helicóptero con ayuda son algunas de las historias de heroísmo y pillaje ocurridas estos días desde que el tifón Haiyan asoló Filipinas el pasado viernes.
El día que el tifón ingresó en la región central del archipiélago, con vientos de hasta 315 kilómetros por hora, el coronel Fermin Carangan se encontraba en una oficina de las Fuerzas Aéreas de Filipinas, cerca del aeropuerto de Tacloban, en la isla de Leyte.
Carangan y sus compañeros estaban en alerta roja, pero no previeron que una crecida del mar arrancara el habitáculo donde se encontraban y lo succionara hacia el mar, donde quedaron definitivamente a la deriva.
"Las olas nos golpeaban, olas muy grandes desde todas direcciones. También nos empujaban remolinos de viento”, relató el coronel, según su testimonio recogido en el portal británico de noticias Rappler.
Fermin Carangan observó cómo sus compañeros eran arrastrados por la corriente del mar y él, sin nada a qué agarrarse, flotó a la deriva durante seis horas hasta que vio a Miguel, un niño de siete años,  aferrado a una rama de cocotero.
El militar contó que ambos consiguieron agarrarse a un madero y confesó que, mientras daba ánimos al niño para que aguantara y no se durmiera, consiguió él mismo conservar la esperanza: "Ya me encontraba cansado. Y también Miguel. Sólo tenía siete años. Demasiado joven para morir, pensé”.
Pasadas unas horas, lograron salvarse al ser rescatados frente a las costas de Samar, a varios muchos kilómetros de Tacloban.
En mitad de la furia del tifón, Jonathan Fitzpatrick, un ingeniero británico, salió de su refugio en un hotel en Ormoc (Leyte) y arriesgó su vida para ayudar a otras víctimas a resguardarse de los vientos huracanados.
"No fue un héroe, sólo hizo caso a su instinto. En su opinión, él no ha hecho nada heroico, sino algo normal... Los verdaderos héroes, con respeto,  son esas personas ahí fuera afrontando el desastre, buscando atención, comida y agua”, dijo su madre a la televisión británica.
Saqueos y pillajes
Pero estas historias contrastan con los saqueos en varias regiones afectadas por el tifón.
Ayer, las fuerzas de seguridad filipinas intercambiaron disparos con un grupo de hombres  armados para dispersar el saqueo de un almacén de comida, agua y otros suministros básicos en el castigado distrito de Abucay, parte de Tacloban.
 No es el único incidente. Dos rebeldes comunistas del Nueve Ejército Popular (NEP) murieron un día antes cuando, junto con un grupo fuertemente armado, atacaron en la isla de Luzón un helicóptero con ayuda humanitaria para los afectados.
El hambre empujó a una turba de supervivientes a asaltar un almacén de comida en Leyte, lo que provocó que se derrumbara un muro, que mató aplastadas a ocho personas.

Las gasolineras de la región, otro de los bienes escasos y necesarios para organizar el reparto de la ayuda, son custodiadas por decenas de militares y miembros de seguridad armados que, aun así, han tenido problemas.

El paso de Haiyan
Catástrofe La situación que afrontan las áreas de Filipinas golpeadas por el tifón Haiyan es "catastrófica” y "el caos es total”,  advirtió ayer  Médicos sin Fronteras.
  Monjas  Cuatro monjas mexicanas  que no pudieron  ser localizadas luego del potente tifón que azotó el país asiático fueron localizadas en buen estado de salud, según la Cancillería mexicana.
  Entierro Las autoridades ordenaron cavar fosas comunes para entierros masivos.

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