La ayuda comienza a llegar

Filipinos buscan reconfortarse en la misa dominical

El Presidente pide paciencia y no perder la esperanza a los millones de afectados.
domingo, 17 de noviembre de 2013 · 20:30
AFP / Guiuan, Filipinas
Los supervivientes del tifón de Filipinas, país mayoritariamente católico, afluyeron a las iglesias devastadas ayer para reconfortarse y buscar un poco de esperanza en medio de la tragedia.
Nueve días después del paso de uno de los tifones más potentes jamás registrados, que destruyó ciudades y mató a miles de personas, los fieles encontraron en la misa un momento de descanso en su lucha por la supervivencia, mientras por fin les llega la ayuda.
 El presidente Benigno Aquino, criticado por el tiempo que ha tardado en la distribución de esa ayuda, arguyó este domingo que existen problemas logísticos muy importantes, durante una visita a algunas de las zonas más devastadas.
 "Por favor, tengan paciencia. Las zonas afectadas cubren un área muy grande”, declaró Aquino. "No pierdan la esperanza”, insistió.
En Guiuan, la primera ciudad golpeada por el tifón Haiyan, unas 300 personas asistieron ayer a la misa frente a la iglesia de la Inmaculada Concepción, un templo de 400 años muy dañado por el tifón.
"Quiero dar las gracias al Señor. Le hemos pedido ayuda para todos los que sobrevivieron al tifón, para que puedan comer y continuar una vida que esperamos sea más feliz”, dijo a la AFP Belén Curila, una parroquiana de 71 años vestida con mucha elegancia."El Señor ha reforzado nuestra fe y nos ha hecho más fuertes para sobrevivir y recomenzar todo”, añadió.
En una ceremonia muy emotiva, el padre Arturo Cablao elogió en la homilía la fuerza de espíritu de la comunidad, privada de lo más básico. Algunos de los fieles lo escucharon sollozando en silencio, en medio del barro, pedazos de vidrio y otros escombros.
Alrededor del 80% de los 100 millones de filipinos es católico, herencia de casi cuatro siglos de colonización española. Ayer, los fieles dieron abundantes muestras de su devoción en las islas centrales del archipiélago, barridas por el tifón.
En Tacloban, capital de la isla de Leyte y una de las más castigadas, cientos de fieles acudieron a la iglesia del Santo Niño, un edificio de 124 años de antigüedad que se quedó sin techo en la catástrofe.

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