La nueva norma prevé tres formas de acceder a la marihuana

Los fumadores de cannabis de Uruguay están divididos

Hay quienes celebran la norma y otros que rechazan registrarse en un banco de datos estatal.
miércoles, 11 de diciembre de 2013 · 21:46
AFP / Montevideo
¿Un proyecto que rompe tabúes o que estigmatiza a los consumidores? Los fumadores de cannabis de Uruguay están divididos ante la regulación del mercado de la marihuana entre quienes celebran la norma y quienes rechazan registrarse en un banco de datos estatal.
Matías Piedra Cueva tiene 25 años. Es músico y productor audiovisual y consume marihuana regularmente, en general los fines de semana. "La marihuana es de uso habitual en Uruguay”, sostiene, asegurando que no tiene problemas en registrarse para a partir de ahora poder comprarla en farmacias.
"Dicen que tienen un sistema de protección de datos”, indicó confiado. "Y además va a ser más barato que lo que sale en el mercado negro”.
El proyecto del Parlamento prevé tres formas de acceder al cannabis, todas con limitaciones: el autocultivo, el cultivo en clubes de membresía y el acceso a través del expendio de farmacias.
El único requisito será ser mayor de edad, residente en el país y registrarse en un banco de datos único, que según el Gobierno garantizará la privacidad de la información. La Junta Nacional de Drogas estima que en Uruguay, un país de 3,3 millones de habitantes, hay unos 120 mil consumidores de marihuana, aunque las asociaciones de consumidores sostienen que la cifra ronda los 200 mil.
Cultivadores
La Asociación de Estudios del Cannabis calcula además que hay unos 10.000 autocultivadores, cifra que crece en forma exponencial cada año.
En un barrio de Ciudad de la Costa, vecina a Montevideo, Sebastián Romero, de 24 años, es vegetariano y en la huerta de su casa las plantas de cannabis conviven con otras de tomate o ajíes. Autodidacta durante años, la pasión por sus plantas hizo que el joven cambiara sus estudios de comunicación social por los de agronomía.
Consumo temprano
Empezó a fumar marihuana a los 14 y rápidamente le interesó plantar. Pero pensaba que era una planta tropical que no crecería en Uruguay. En eso incidió el hecho de que las primeras semillas que plantó en el jardín de su casa fueron "boicoteadas” por sus padres, contrarios al consumo de marihuana.
Pero tras varios intentos logró hacer crecer su primera planta en una zona boscosa cercana a la playa. Para el joven, la norma uruguaya es un "gran paso adelante”. Hasta ahora el consumo no estaba penado pero quedaba en manos de cada juez la decisión de si la sustancia o las plantas decomisadas eran para consumo propio.
"Es una locura que vaya presa gente por plantar marihuana”, sostiene. "Con la ley me quedo tranquilo de que estoy bajo las normas”. Sebastián asegura que no tiene problema en registrarse, pero se pregunta qué pasará si no lo hace. No le convence además el límite de seis plantas por cada autocultivador y duda sobre cómo controlará el Estado el límite de 480 gramos anuales.
 "Si hago un buen trabajo puedo sacar medio kilo (de cannabis) por planta. Pero puedo tener seis plantas enanas que no te dan nada”, observó. De todas formas, cree que lo más importante es que de a poco se ha ido perdiendo el tabú sobre el consumo de drogas. "Ahora en mi familia, en el trabajo, en todos los ámbitos se puede hablar”, indica.
"Para mí más difícil que convencer a todos los uruguayos de que es lógico regular el cannabis fue convencer a mis viejos (padres) de que no era algo tan malo”, asegura.
"Mis padres pensaban que fumando marihuana yo iba a terminar en una clínica de rehabilitación, siendo un drogadicto perdido y que iba a tener mi juventud perdida. Cuando se dieron cuenta que seguía siendo el mismo, se les fue un poco el susto. Nunca compartieron del todo pero hoy en día no me dicen nada”, agrega.
En la vereda de enfrente está Alicia Castilla, argentina, autora de Cultura Cannabis, publicado en 1997 y que ha vendido decenas de miles de ejemplares.
Instalada en los últimos años en Uruguay, Castilla estuvo en 2011 tres meses presa tras ser denunciada por tener 29 plantines y 24 gramos de marihuana. Para Castilla, el proyecto uruguayo es "algo improvisado y lleno de falencias”. La ley es "falaz, ya que promete acabar con el narcotráfico, y estigmatizante, por el registro de usuarios y cultivadores”, dijo. Para la militante, se trata de "un paso atrás en el camino de los derechos civiles y el derecho a la privacidad.

El  consumo

Ley  El Senado uruguayo  despenalizó  a través de una ley pionera la producción y venta de marihuana, que pasará a estar controlada por el Estado, con lo que el país se suma a otros que ya la regularon. Impulsada por el presidente José Mujica, como una alternativa a las formas tradicionales de lucha contra el narcotráfico, el proyecto de ley obtuvo el visto bueno de la Cámara de Diputados en julio. Hasta ahora, el consumo de marihuana no está penado por ley en Uruguay pero sí su venta y cultivo.

 Euforia entre consumidores
Una marea humana formada por consumidores de marihuana y activistas procannabis desató ayer su euforia en las calles de Montevideo después de que el Senado uruguayo aprobase de forma definitiva el proyecto de regulación de la compraventa y cultivo de esta droga en el país.
Los manifestantes aguardaron el resultado de la votación en una plaza junto al Parlamento uruguayo, donde se debatió la iniciativa legislativa, promovida por el Gobierno del presidente José Mujica y respaldada por la mayoría parlamentaria del partido oficialista Frente Amplio.
 "Es un momento histórico. Uruguay es el primer país del mundo en regular de forma íntegra el cultivo y la venta de cannabis”, afirmó Julio Rey, representante de la Coordinadora Nacional por la Regulación de la Marihuana.
Esta plataforma fue la convocante de una marcha que llenó el martes la céntrica avenida Libertador de Montevideo de cánticos en favor de la legalización de la marihuana, cuyo consumo no está penalizado en Uruguay desde hace más de 40 años.
Vestidos con prendas de color verde, los manifestantes avanzaron a ritmo de música reggae y rodearon de manera pacífica el Parlamento para mostrar su apoyo a un proyecto que ahora debe iniciar su fase de reglamentación. "Fumar de mi huerta no debe ser ilegal”, podía leerse en una de las pancartas, en alusión a la regulación del cultivo doméstico de marihuana para consumo personal, que estará limitado a 480 gramos anuales.

 

 


   

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