Los conflictos no dan tregua en Irak

Tras 10 años de la captura de Sadam, su herencia pesa

La minoría sunita aún no aceptó la pérdida del poder en beneficio de la mayoría chiita.
jueves, 12 de diciembre de 2013 · 21:43
AFP / Bagdado
Tras 10 años  de la captura de Sadam Husein, Irak debe acarrear aún la pesada carga de la herencia del dictador ejecutado: conflictos, sanciones, burocracia, corrupción y represión. A pesar de que el país, rico en petróleo, tiene un papel cada vez mayor en la economía mundial y la diplomacia regional, esa herencia bloquea su reconstrucción.
Exmiembros del Baas, el partido de Sadam ahora prohibido, siguen siendo excluidos de la función pública por su pasado y los estallidos de violencia se atribuyen a un conjunto de partidarios de Sadam y de insurgentes sunitas. La corrupción y el nepotismo reinan en el país, que sigue sufriendo las consecuencias de los conflictos interiores y regionales nacidos durante la era Sadam.
Los expertos estiman que la minoría sunita, que dominaba bajo Sadam, todavía no ha aceptado totalmente la pérdida del poder en beneficio de la mayoría chiita.
"¿Cuál será el nuevo contrato social?”, se pregunta Ayham Kamel, un especialista en Oriente Medio de la consultora Eurasia Group. "Muchos sunitas creen que se necesita [...] un mayor reparto del poder y enviar señales claras de que el conflicto y ciertas tensiones que existieron entre sunitas y chiitas con Sadam han terminado”, explica.
Sadam Husein fue capturado el 13 de diciembre de 2003, en las afueras de Dawr, donde las tropas estadounidenses lo encontraron escondido en un agujero cavado en el suelo. Cientos de miles de personas, principalmente chiitas y kurdos, murieron bajo su régimen, un episodio doloroso que está en el trasfondo de las tensiones actuales entre las autoridades federales y la región autónoma del Kurdistán.
Sadam  libró una guerra contra Irán y en 1990 desencadenó la invasión de Kuwait, que dio lugar a sanciones internacionales que pusieron de rodillas a la economía iraquí. El país sigue pagando todavía compensaciones a su vecino del Golfo. Cuando Sadam fue capturado, los dirigentes estadounidenses e iraquíes hablaron de un vuelco en la guerra, porque creían que sería un duro golpe para la insurrección. Pero la violencia siguió empeorando, hasta culminar en 2006-2007.

Después de  una calma relativa a partir de 2008, la violencia volvió a estallar este año, alimentada por un fuerte descontento de los sunitas, que se consideran marginados.

Espiral  violento
Muertos  Una década después de su captura, Irak no salió aún de una espiral de violencia sectaria, que se agravó en los últimos meses como consecuencia del conflicto en la vecina Siria. Unas 6.000 personas murieron desde comienzos de este año en atentados y ataques armados en todo el país, mientras los coche bombas continúan explotando también en el centro de la capital, Bagdad.

 

 


   

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