Estados Unidos criticó y China calificó el acto de “inaceptable”

Visita del premier nipón a un santuario genera tensión e ira

Es la primera vez que un jefe de gobierno japonés en ejercicio visita el símbolo de las atrocidades.
jueves, 26 de diciembre de 2013 · 22:39
AFP y EFE / Tokio
El primer ministro japonés, Shinzo Abe, visitó ayer el santuario de Yasukuni, provocando críticas de Estados Unidos y la cólera de China y Corea del Sur, para quienes el santuario es símbolo de las atrocidades cometidas en el pasado por el Ejército nipón.
Abe, un conservador de convicciones nacionalistas, acudió a este lugar de culto sintoísta -ubicado en el corazón de Tokio- justo un año después de su retorno al poder, el 26 de diciembre de 2012.
Es la primera vez que un jefe de gobierno japonés en ejercicio visita el santuario, después de que lo hiciera Junichiro Koizumi el 15 de agosto de 2006, aniversario de la capitulación japonesa al final de la II Guerra Mundial.
El templo rinde homenaje a los 2,5 millones de japoneses caídos en diferentes conflictos. Pero tiene mala reputación en el extranjero desde que se inscribieran en 1978 los nombres de 14 criminales de guerra juzgados en 1945 por los aliados.
Entre ellos figura el general Hideki Tojo, primer ministro de Japón durante el ataque a Pearl Harbor, que provocó la entrada de Estados Unidos en la guerra en 1941.
Beijing consideró "inaceptable para el pueblo chino” este gesto, en su primera reacción, y Corea del Sur también calificó de "anacrónica” la visita de Abe.
El director general del departamento del Ministerio de Relaciones Exteriores para asuntos asiáticos chino, Luo Zhaohui, afirmó que Japón "deberá atenerse a las consecuencias” por esta actitud de su jefe de gobierno.
"Ha causado mucho mal a los pueblos de Asia”, aseguró. La Embajada de Estados Unidos en Tokio lamentó, por su parte, la visita de Shinzo Abe al santuario Yasukuni. "Japón es un aliado valioso y un amigo.
Sin embargo, EEUU está decepcionado de que los dirigentes japoneses hayan tomado esa iniciativa que va a exacerbar las tensiones con los vecinos de Japón”, afirmó la embajada estadounidense en un comunicado.
Este santuario es detestado por China pero también por Corea del Sur, cuyas relaciones con Japón están marcadas por las atrocidades cometidas por las tropas niponas durante la colonización de la península coreana (1910-1945) y la ocupación parcial de China (1931-45).
Pese a que Abe, al salir del santuario, dijo que quería mostrar su "determinación de que nadie vuelva a sufrir por la guerra”, las reacciones fueron inmediatas.
China expresó su "cólera ante los dirigentes japoneses por su desprecio hacia los sentimientos del pueblo chino”, a través de un comunicado.
La visita al santuario "magnifica la historia de la agresión militarista y del dominio colonial de Japón”, añade. Además, las relaciones entre Beijing y Tokio se han degradado durante el último año a causa de un conflicto territorial por unas islas deshabitadas en el Mar de la China oriental.
 
Acto  simbólico

Agresión Por su lado, el ministro surcoreano de Cultura, Yoo Jin-Ryong, expresó también la "cólera” de su país por esta visita realizada "pese a las inquietudes y las advertencias de sus vecinos”, incluso si Abe aseguró no haber querido "herir a los chinos y a los surcoreanos”.
 Posición Tokio, por su parte, consideró  la visita como "un acto simbólico”, sin la intención de provocar a sus vecinos chinos y coreanos. Abe, por su lado, recordó en un comunicado que "Japón ha construido un país libre, democrático y pacífico desde el fin de la guerra”. "No existe la menor duda de que proseguiremos esta vía”, añadió.

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