La experiencia democrática sudafricana

Los consejos de Mandela para Evo

Su lucha se resume en cinco mensajes aplicables en Bolivia.
viernes, 06 de diciembre de 2013 · 00:49

Andrés Tórrez
 Politólogo 

Nelson Mandela fue el principal líder mundial del siglo XX capaz de crear un modo  diferente de resolver los conflictos de su nación por la vía de la concertación y el diálogo.

Einstein decía que la definición de locura es seguir haciendo lo mismo y esperar resultados diferentes.

Nelson Mandela fue el principal líder mundial del siglo XX, capaz de crear un modo  diferente de resolver los conflictos de su nación.
Para él, la concertación empieza cuando rompemos  las formas tradicionales de afrontar cualquier conflicto.
Para construir confianza debemos confiar; para construir amor debemos, primero, amar; para construir paz debemos primero dar paz y dar el ejemplo.
Son conceptos simples pero difíciles de llevar a la práctica.
Roelf Meyer, ministro de Asuntos Constitucionales de Nelson Mandela y uno de los principales expertos en conflictos del mundo, me comentó  durante su primera visita al país, en octubre de 2004,  que de todos los países que visitó, Bolivia era  donde la experiencia sudafricana tiene mayor relevancia y podría ayudar mucho al fortalecimiento de la democracia.
Al presentar las conclusiones de 10 años de trabajo de la Comisión de Reconciliación y Verdad de Sudáfrica, el arzobispo Desmond Tutu, Premio Nobel de la Paz, sentenció: "Ningún país dividido tiene un futuro si insiste en seguir adelante sin verdad y perdón. La verdad nos ha liberado literalmente para estar en paz con nosotros mismos. La memoria y el perdón han permitido que nuestras recordadas pesadillas estén consignadas al pasado. Es mi más profundo deseo que los iraquíes y otros pueblos perseguidos por el pasado puedan encontrar el camino para vivir con la conciencia en paz”.  
Desde 2002 trabajo de cerca con Sudáfrica para destacar la relevancia de las lecciones de ese país para las democracias del mundo y, en especial, para América Latina y Bolivia.
A propósito del fallecimiento de Mandela, quiero compartir en este artículo las conclusiones de una misión que organicé para la visita de Evo Morales a Sudáfrica en enero de 2006.
En a   quella ocasión visitamos varios lugares y a personajes clave del proceso democrático y de reconciliación de Sudáfrica, con excepción de la visita a Nelson Mandela, quien se encontraba fuera del país.
Las reuniones fueron con el presidente de Sudáfrica, el sucesor de Mandela,  Thabo Mbeki; con  ministros de Estado, con Desmond Tutu y varios líderes políticos y sociales.
 
Los mensajes de Mandela
 De este viaje se resumen cinco mensajes esenciales de Nelson Mandela sobre el proceso sudafricano que el presidente Tabo Mbeki  transmitió a la misión boliviana.
• El primer mensaje se refiere  al poder de liderar con popularidad y reconocimiento internacional.
El ser elegido con gran mayoría popular, esperanza y reconocimiento internacional es un milagroso privilegio y una oportunidad que pocos hombres y líderes pueden tener.
Este privilegio debe ser utilizado para construir una verdadera concertación nacional sobre el futuro de un país.
Mandela aprovechó el privilegio de la popularidad como una responsabilidad con la historia que debería estar por encima de las ambiciones de poder de corto plazo.
El privilegio de tener a la comunidad internacional pendiente de un país es una oportunidad en un millón, que no podía desaprovecharse.
Nelson Mandela supo valorar esta oportunidad para convertirse en el líder del continente africano y el aliado natural para las inversiones extranjeras.
Cuando Mandela era premiado o invitado al exterior utilizaba cada momento para explicarle al mundo que lo que Sudáfrica necesitaba no eran premios ni reconocimientos, sino socios que inviertan y crean en su país para contribuir a su pacificación, desarrollo y lucha por la igualdad.
Como resultado de estos esfuerzos, Sudáfrica se convirtió en una potencia productiva en el continente, que atrajo inversores, además de socios de todas las ideologías y tendencias políticas.
Llegaron capitales estadounidenses, europeos, africanos, chinos, indios, etcétera, lo cual generó nuevos empresarios negros y blancos competitivos en el mundo global y con África como primera prioridad en sus objetivos de mercado. Así se consiguió ser sede de los mundiales de rugby, cricket y fútbol, entre otras actividades.
• El segundo mensaje se refería a gobernar con y para todos.
Para esto fue importante liderar un acercamiento a los sectores que desconfiaban de su poder, para garantizar un gobierno de unidad y concertación nacional sobre el futuro libre de Sudáfrica.
Mandela tenía como principal objetivo convencer a la oposición blanca de que él podía ser el mejor líder no sólo para los negros, sino para todos y construir así una nación intercultural moderna.
Para lograr este objetivo invitó al presidente blanco opositor saliente, F. W. de Klerk, a ser su vicepresidente y jefe de Gabinete de Ministros. Le pidió su colaboración  para nombrar el mejor equipo de finanzas y así garantizar una economía sólida.
Se trataba de liberar a la nación de una cultura de desigualdad y confrontación que estaba destruyendo sus oportunidades de desarrollo.
"Juntos somos más grandes, más inteligentes, más fuertes y más libres”, decía Mandela, durante el proceso de negociaciones entre 1990 y 1994, el periodo de las negociaciones desde su liberación hasta la celebración de las primeras elecciones interraciales.
• El tercer mensaje se refería a la importancia de sumar virtudes y complementar capacidades para ser más competitivos.  Destacó la capacidad de Mandela para hacer una alianza con todo el tejido empresarial del país y construir una estrategia conjunta sobre la cual se formaría la futura nación plural y diversa, incluyente de nuevas élites indígenas.
Le sugirió convocar a los empresarios del país para diseñar con ellos un proceso de inclusión productiva, garantizando sus inversiones, sus instituciones y un gobierno promotor de la producción privada y garante de los derechos propietarios, pero con una visión social, solidaria y reguladora de la economía.
Mandela diseñó junto a los empresarios blancos y negros una política de Black Empowerment o Empoderamiento Negro, que obligaba a todas las empresas del país a entrenar y promocionar nuevos empresarios negros que ayudaran a sus compañías a  entrar en los mercados de África y el mundo.
Esta política probó ser tan eficiente para mejorar los negocios de Sudáfrica, que convenció a los empresarios más conservadores de que con una sociedad más igualitaria crecería el mercado local y las oportunidades de entrar en el mercado  de todo el continente.
• El cuarto mensaje estuvo dirigido al proceso constituyente; Mbeki explicó que la Asamblea Constituyente debe ser autónoma e incluyente, con una independencia que garantice su legitimidad y la aprobación de todos los bolivianos.
 • El quinto mensaje se dirigió al poder político. El poder corrompe, por eso es imprescindible renovar los liderazgos.
Mandela estaba seguro de que los liderazgos y el poder son temporales, que las grandes revoluciones se logran con renovación de liderazgo, formando nuevos líderes que mejoren y construyan sobre los logros de los mayores.
Mandela dejó el poder a las nuevas generaciones, gobernó solamente cuatro años, que fueron suficientes para que Sudáfrica empiece una nueva era bajo su ejemplo. Preparó nuevos líderes en su partido para continuar el legado y  ordenó que se formaran escuelas de gestión pública y liderazgo en su partido y que se fomentaran espacios para una carrera de servicio político y profesional de la gestión pública.
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