Fue el símbolo histórico de la lucha contra el Apartheid

Murió Nelson Mandela, el apóstol de la reconciliación

“Nuestra nación ha perdido a su padre. Nelson Mandela nos unió y juntos nos despedimos de él”, dijo el presidente Jacob Zuma en un mensaje televisado a toda la nación.
viernes, 06 de diciembre de 2013 · 00:38

Agencias
 Johannesburgo 

Fue internado en el hospital de Pretoria el 8 de junio por una   pulmonía, donde fue tratado durante casi tres meses. Desde  septiembre estaba de nuevo en su casa, cuidado por 22 médicos.

El expresidente de Sudáfrica  Nelson Mandela,  el primer presidente negro de ese país, falleció ayer a los 95 años. El anuncio lo hizo el presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma, con las palabras  : "Se ha ido en paz en su casa de Johannesburgo, en compañía de su familia”.

La muerte se produjo alrededor de las 20:50 hora local, después de una larga convalecencia por una infección pulmonar. "Nuestra nación ha perdido a su padre. Nelson Mandela nos unió y juntos nos despedimos de él”, dijo Zuma en un mensaje televisado a toda la nación.
Mandela fue internado en el hospital de Pretoria el 8 de junio con una grave pulmonía, donde fue tratado durante casi tres meses. Desde principios de septiembre estaba de nuevo en su casa, cuidado por 22 médicos.
"Aunque sabíamos que este día iba llegar, nada puede reducir nuestro sentimiento de profunda y dolorosa pérdida. Su lucha incansable por la libertad le hizo ganarse el respeto de todo el mundo. Su humildad, pasión y humanidad le hizo ganarse también el amor de todos”, afirmó Zuma.
"Ahora está descansando… ahora está en paz”, afirmó profundamente afectado el mandatario sudafricano.
"Madiba (como lo llamaban cariñosamente en Sudáfrica) nos unió y juntos vamos a despedirlo. Nuestro amado Madiba recibirá un funeral de Estado. He ordenado que todas las banderas de la República de Sudáfrica ondeen a media asta”, agregó el mandatario.
Mandela, símbolo de la lucha contra el Apartheid, fue el primer presidente negro del país. Gobernó entre 1994 y 1999.
En 1993 ganó el Nobel de la Paz y un año después sería elegido Presidente de su país.
En 2004, a los 85 años, Madiba se retiró de la vida pública. Su actividad política y su combate contra la segregación racial hicieron que pasara 27 años en prisión en las cárceles del Apartheid hasta 1994, y en ellas contrajo la infección pulmonar cuyas secuelas le provocaron la muerte.


Debía ser inmortal
Mandela se fue como vivió: luchando. Su última batalla la libró contra su cuerpo castigado del tiempo pasado, de los años, de las cicatrices. Se ha marchado alguien que parecía inmortal o que debía serlo. Ahora el mundo se queda huérfano de espejos en los que mirarse. Se quebró el espejo, se quebró Nelson Rolihlahla Mandela. Se quebró el árbol, que es lo que significa su nombre en su lengua: el hombre que tira de la rama de un árbol.
Mandela se fue "encerrado” entre algunos muros, como vivió buena parte de su vida, aunque esta vez no estuvo solo. Estuvo con los suyos, su familia, y con cientos de miles de personas que han rezado hasta el último segundo para no despertar mañana en un mundo sin Madiba.
Se ha ido en su casa, pero pasó muchas semanas en una estrecha habitación de un hospital de Pretoria, contemplando una perfecta metáfora de lo grande de su obra: hasta no hace mucho, en su país, en su invento, los hospitales eran para blancos o para negros, nunca eran para los dos.
Y con su muerte llegan las incógnitas, el imposible ayer, los miedos infundados, las dudas razonables, pero hoy, sin más, el mundo se detendrá durante algunas horas para llorar la muerte del más querido de sus huéspedes.
 Una vida de tragedia familiar
Mandela también debió enfrentar una serie de tragedias familiares. La última fue la muerte de su bisnieta Zenani Mandela, que falleció en un accidente de coche en Johannesburgo el 11 de junio de 2010, horas antes de que se inaugurara el Mundial de fútbol en Sudáfrica. La joven acababa de cumplir 13 años.
Antes de convertirse en el héroe de la lucha contra el régimen de segregación racial, Mandela perdió a su hija Makaziwe, una bebé de salud frágil, que murió en 1947 a la edad de nueve meses. Este deceso perjudicó su matrimonio con Evelyn Ntoko Mase, que concluyó con un divorcio en 1958.
Ese mismo año se casó con la extravagante Winnie Madikizela-Mandela. Pero la pareja vivió buena parte del tiempo separada por las crecientes actividades políticas de Nelson Mandela que lo llevaron a la clandestinidad.
En 1964 fue condenado a cadena perpetua. Tenía tan sólo 44 años. "Tengo la impresión de que todas las partes de mi cuerpo, carne, huesos, sangre y alma son sólo bilis, tan grande es mi impotencia para ayudarte en los momentos terribles que vives y que me amargan”, escribió a su mujer el 1 de agosto de 1970 desde la cárcel de Robben Island, donde pasó 18 de sus 27 años en prisión.
Fue allí también  donde le anunciaron en 1969 la muerte de su hijo mayor, Madiba Thembikile, también en un accidente automovilístico.
 El régimen, que le había impedido un año antes enterrar a su madre, le prohibió asistir a los funerales de su hijo. Algo que Mandela nunca se pudo perdonar. "¿Habré hecho bien en priorizar el bienestar general en detrimento de mi propia familia?, se interrogó en su autobiografía Un largo camino hacia la libertad.
"En Sudáfrica, es duro para un hombre ignorar las necesidades de su pueblo (...). Pero esto no hace decrecer mi tristeza”. Sus años en prisión fueron un golpe fatal a su relación con Winnie, quien en ausencia de su marido se convirtió en la pasionaria de la lucha contra el Apartheid. Mientras Nelson Mandela desarrollaba en la cárcel su estrategia de cooperación pacífica, Winnie Mandela sufría persecución, arresto domiciliario y encarcelamientos esporádicos. Más tarde fue condenada por el secuestro de un adolescente, quien era sospechoso de ser un agente del régimen y fue asesinado por sus guardias de seguridad.

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