Temían que comenzara la venganza cuando él salió de la cárcel

Los blancos adoran a Nelson Mandela, porque los perdonó

Centenares de sudafricanos blancos celebran junto a sus compatriotas de raza negra la figura de Mandela, el hombre que les buscó un encaje en la Nación Arco Iris.
domingo, 8 de diciembre de 2013 · 20:58
ABC  / Johanesburgo
"A los sudafricanos blancos les gusta Mandela más que Jesucristo”, dijo hace meses el controvertido activista antiapartheid Allan Boesak.

Si para los negros sudafricanos el premio Nobel de la Paz es el hombre que los liberó, para los descendientes de europeos es el hombre que les perdonó, el que les salvó de la  Swart gevaar  (la amenaza negra).

Por eso, cientos de ciudadanos de raza blanca han acudido desde el pasado jueves hasta su casa de Houghton en Johannesburgo, para mostrar su dolor por la muerte de Nelson Mandela, el padre de la nueva Nación Arco Iris en la que ellos también encontraron acomodo.

"Cuando Mandela fue liberado, no sabíamos cuál sería nuestro futuro. Pero hay algo que siempre recordaré; cuando salió de la cárcel dijo que había decidido dejar su odio en la celda, porque si no aprendía a perdonar, jamás podría salir de su celda. Y después lo hizo, ofreció perdón”, explica Teresa Corn, una mujer sudafricana blanca que  rinde tributo a Mandela.

Incertidumbre

Liza McGuire recuerda también aquellos momentos de incertidumbre, cuando en el año 1990  Mandela fue liberado y comenzó el desmantelamiento del apartheid. "Alguna gente estaba muy preocupada. Tengo una amiga que compró comida suficiente para sobrevivir durante cuatro años. Pero yo no estaba preocupada, nunca fue un problema para mí. Era tiempo de que la cosas cambiaran”.

Frente a las demostraciones de afecto de sus compatriotas, que celebran la vida de Mandela con canciones y bailes, los sudafricanos blancos optan por un duelo más sobrio, llevando flores, encendiendo velas o dejando cartas de recuerdo.

"La libertad es universal –afirma Cameron Tandy con su pequeña hija rubia a los hombros–. La reconciliación, la unidad y la paz no es cosa de blancos y negros. Salvó este país para todos”.

"Podría decir que vivía mejor durante los años del apartheid, pero no lo creo. Vivía una vida falsa; quizá más cómoda, pero no era real. Nelson Mandela nos liberó a todos, nos sacó de un mundo irreal”.

Hoy aquí, junto a las tapias de la casa de Mandela en Houghton, cubiertas por decenas de ramos y carteles de recuerdo a su figura, Sudáfrica se reafirma en los valores de diversidad y convivencia que la hace casi única en el continente africano.

Pero muchos comparten la opinión de ese activista antiapartheid, Allan Boesak, que consideran que el expresidente fue demasiado condescendiente con la minoría que les negó   sus derechos durante cuatro décadas.

Aún hay  diferencias

Diferencias  Los ingresos de las familias blancas son seis veces mayores que los de sus compatriotas negros.
Desempleo  En el caso de los blancos, roza el 5% en comparación con el 25% de sus conciudadanos de color.
Desafíos   La mayoría del capital y los puestos de dirección permanece  aún en manos de la minoría blanca.
Social  "Hoy nadie tiene miedo, gracias a Mandela. Lo puedes ver aquí. Blancos, negros, mestizos, indios. Es el único hombre que pudo ser capaz de unir a Sudáfrica  y mira, incluso desde su muerte”, asegura Teresa Corn (blanca).

 

 


   

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