Empieza una campaña electoral de 3 semanas para la segunda vuelta

Dilma Rousseff y Aécio Neves se preparan para el balotaje

Marina Silva, que quedó tercera en la primera vuelta, puede apoyar a Neves y ayudarlo a derribar al Partido de los Trabajadores, con 12 años en el poder.
lunes, 6 de octubre de 2014 · 23:49
AFP / Río de Janeiro
  La batalla será feroz y durará tres semanas. La presidenta Dilma Rousseff aceita la máquina partidaria del PT para frenar la ofensiva de su rival socialdemócrata Aécio Neves en el balotaje (segunda vuelta) del 26 de octubre, donde los votantes de Marina Silva tendrán la última palabra.
El desenlace es incierto, porque si bien Rousseff es ligeramente favorita, Marina Silva, que quedó tercera en la primera vuelta, puede apoyar a Neves y ayudarlo a derribar al Partido de los Trabajadores (PT), que está hace 12 años en el poder.
"Si los electores de Marina Silva rechazan al Gobierno, elegirán a Aécio Neves y él tiene condiciones de dar vuelta el segundo turno”, dijo  el politólogo brasileño Daniel Alves, de la Fundación Getulio Vargas.
Rousseff obtuvo el domingo 41, 59% de los votos, Aécio Neves 33, 55% y Marina Silva, que había subido como una flecha en los sondeos proponiendo una tercera vía alternativa al PT y al Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB), cayó a 21, 32%, quedando fuera del balotaje.
¿Todos contra Rousseff?
Silva y sus aliados celebraron ayer varias reuniones para debatir el camino a seguir.
La ecologista dejó en suspenso su decisión, aunque aseguró que el resultado de la elección muestra que Brasil "claramente no concuerda con lo que hay” en el presente político y social.  
El PSB, que integró en el pasado la coalición de gobierno del PT de Rousseff, se encontraría dividido entre un retorno a la izquierda impulsora de los programas sociales o un giro a la derecha en nombre del cambio, apoyando a Aécio Neves.
Neves, del opositor PSDB que gobernó Brasil de 1995 a 2002, aseguró que representa "la esperanza de cambio” en un segundo turno y ya llamó al Partido Socialista de Eduardo Campos, fallecido en un accidente aéreo en agosto y reemplazado por Marina Silva, a "unir fuerzas” para derrotar a Dilma Rousseff.
"Un gobierno con decencia y eficiencia”, propuso Neves, que fustiga a Rousseff por dos frentes: los escándalos de corrupción vinculados al PT y el pobre desempeño económico de los últimos cuatro años, con una inflación cercana a 6, 5%.
La bolsa de Sao Paulo,  se disparó ayer, eufórica porque su preferido Aécio Neves accedió al balotaje contra pronóstico.  
Por su parte, Dilma Rousseff  aseguró que es ella y el PT quienes pueden encarnar el cambio que los brasileños pidieron masivamente en las calles.

"Si soy reelecta el 26 de octubre, mi compromiso más profundo se expresa en una frase: gobierno nuevo, ideas nuevas”.

El PMDB tiene la clave en segunda vuelta
Ganó la Presidencia por última vez hace 30 años pero aún así integró  el Gobierno desde entonces: el PMDB apoya hoy a la presidenta Dilma Rousseff, pero no tendría escrúpulos en aliarse con Aécio Neves si éste la acaba derrotando  en el balotaje el 26 de octubre.  
Frente al bipartidismo entre el Partido de los Trabajadores  de Rousseff y el Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB) de Neves, que se reparten el poder desde hace 20 años, el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), conocido como "centrao” (literalmente "gran centro”) se presenta como el socio esencial para que cualquier gobierno pueda mandar sin contratiempos.
 Es un partido poderoso y   puede estar con Dios y con el diablo con tal de conseguir beneficios políticos y cargos de peso en el Gobierno. No sería extraña una alianza.

Punto de vista
Marina Rossi Periodista brasileña  
Los errores de Marina Silva
 
La ecologista, Marina Silva, parecía aliviada ayer tras aceptar su derrota en las presidenciales brasileñas.
Su suerte ha cambiado radicalmente en sólo un mes y la aspirante del Partido Socialista Brasileño (PSB) pasó de estrella fulgurante a estrella fugaz.
Con el 21% de los votos, Silva quedó en tercer lugar, el mismo que ocupaba el anterior aspirante socialista, Eduardo Campos, antes de morir en agosto, y casi con el mismo porcentaje que consiguió en 2010, cuando optó a la Presidencia por el Partido Verde.
La campaña de Dilma Rousseff, del Partido de los Trabajadores (PT), usó la televisión para asegurar que Silva acabaría con los beneficios sociales y que una de sus propuestas, la autonomía del Banco Central, constituía "un peligro”.
Su programa, el único que los electores pudieron juzgar porque ni Rousseff ni el otro candidato, Aécio Neves, presentaron el suyo, fue el blanco de los ataques. Tras muchas vueltas, Silva cambió de idea en asuntos como los derechos de los homosexuales, mantuvo silencio en cuestiones polémicas como el aborto y la despenalización de las drogas y dejó de lado políticas básicas para la igualdad de las mujeres.
Silva sólo cambió de actitud a tres días de los comicios. Atacó a Rousseff, al recordar el escándalo de corrupción en la petrolera estatal Petrobras, pero  quizá demasiado tarde.




 


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